BERGOGLIO CRITICÓ LOS PLAZOS "NO HUMANOS" DE LA ECONOMÍA Y LA POLÍTICA
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, comparó hoy a la política con “una calesita” en la que la sortija la sacan “siempre los mismos”, y criticó los plazos “no humanos” de la economía que “no tienen en cuenta el hambre o la falta de escuela de los chicos, ni la afligida situación de los ancianos”.
El cardenal porteño afirmó que la Iglesia vive “el tiempo de Jesús, que es tiempo de gracia, buenos anuncios, de libertad y de misericordia”, muy distinto a los plazos de la política, la economía y la tecnología, que “tienden a convertirse en tiempos que devoran, excluyen, oprimen”.
“Cuando los tiempos humanos pierden su sintonía y tensión con el tiempo de Dios se vuelven extraños, repetitivos, paralelos, demasiado cortos o infinitamente largos. Se vuelven tiempos cuyos plazos no son humanos”, advirtió el Arzobispo en su homilía durante la misa crismal del Jueves Santo celebrada hoy a desde las 10 en la Catedral Metropolitana.
El Primado de la Argentina le apuntó luego a los plazos de la economía que “no tienen en cuenta el hambre o la falta de escuela de los chicos, ni la afligida situación de los ancianos”, y al tiempo de la tecnología que es “tan instantáneo y cargado de imágenes que no deja madurar el corazón y la mente de los jóvenes”.
Un párrafo aparte mereció el tiempo de la política que, al entender del purpurado, “parece a veces circular: como el de una calesita en la que la sortija la sacan siempre los mismos”. “En cambio el hoy de Jesús, que a primera vista puede parecer aburrido y poco emocionante, es un tiempo en el que se esconden todos los tesoros de la sabiduría y de la caridad, un tiempo rico en amor, rico en fe, riquísimo en esperanza”, diferenció.
Invitación
En otro momento de su reflexión, el cardenal Bergoglio hizo una “renovada” invitación al presbiterio porteño -por tratarse de la misa en la que se recuerda la institución del sacerdocio- a “la caridad concreta del servicio cotidiano a los más pobres”.
También les pidió, como lo hizo el año último, que “salgan a buscar la fragilidad de nuestro pueblo con audacia apostólica” y les recordó que en esa tarea “no hay lugar para el temor a los conflictos, ni para la incertidumbre, ni para la angustia”.
Tras indicarles que no deben limitarse a “gestos puntuales o extraordinarios”, precisó que es necesaria la oración para “entonces sí, poder salir con audacia, confiados en la providencia, abiertos realmente a los otros, sin las anteojeras de nuestros propios intereses sino deseosos de los intereses del Señor”.
El cardenal Bergoglio recordó luego a los sacerdotes que “este pueblo fiel vive este hoy de Jesús mucho más de lo que a veces algunos creen” y les explicó que “moldear el corazón es saber leer en los reclamos sencillos e insistentes de nuestro pueblo, el testimonio de fe capaz de concentrar toda su experiencia del amor que Dios les tiene en el gesto sencillo de recibir la bendición”.
“Salgamos al encuentro de nuestro pueblo. A cuidarle, con Jesús, la esperanza, con las buenas noticias del Evangelio de cada día. A cuidarle, con Jesús, la caridad, liberando cautivos y oprimidos. A cuidarle, con Jesús, la fe, devolviendo la vista a los ciegos”,
Duranta la misa crismal, la primera del triduo pascual, se bendijeron los santos óleos que se utilizan en los distintos sacramentos y la totalidad del clero y los seis obispos auxiliares renovaron las promesas sacerdotales.
Otras celebraciones
En tanto, a las 16 se rezará el Rosario, dirigido por seminaristas y a las 19 se oficiará la misa de la Cena del Señor.
Otra de las actividades previstas para la Semana Santa es el tradicional vía crucis de la Avenida de Mayo, que se desarrollará el viernes a las 20.30.
El vía crucis, que tendrá lugar en Avenida de Mayo, entre Luis Sáenz Peña y la Plaza de Mayo, es organizado por la Iglesia Católica y por la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo.
Algunas de las estaciones que lo componen serán representadas por jóvenes de distintas parroquias de Buenos Aires.
El Vía Crucis será precedido por el Cristo del Buen Amor, también conocido como el Cristo de los futbolistas.
También se llevarán imágenes acordes con la celebración, tales como La Virgen Dolorosa, realizada a fines del siglo XIX, y el crucifijo de la Colectividad genovesa; todos se colocarán sobre el altar de la Plaza de Mayo para veneración de los fieles.
Asimismo, los feligreses llevarán una gran cruz penitencial de 18 metros, que luego se elevará sobre la recreación del monte del calvario en Plaza de Mayo, donde quedará hasta el lunes siguiente.
El sábado santo a las 10, se realizará el acto de la entrega de los Santos Oleos a las parroquias y por la noche, a las 22, será celebrada la solemne vigilia pascual en la que se bendice el fuego nuevo, se enciende el cirio pascual como símbolo de la resurrección y se celebra la misa de Pascua, que en la Catedral oficiará el cardenal Bergoglio.
El domingo de Pascua en todas las parroquias se oficiarán misas en los horarios habituales y en la Catedral a las 17 se realizará el concierto de Pascua.
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