BERLUSCONI INSULTÓ EN PÚBLICO A LOS QUE VOTAN A PRODI
Con una grosería que quiso disfrazar de “ironía ruda pero eficaz”, el primer ministro Silvio Berlusconi dio ayer una escalada de mal gusto a su estrategia agresiva contra la Unión, la alianza de centroizquierda liderada por el ex premier Romano Prodi, calificando de “coglioni” (literalmente: boludos) a los electores que votarán contra él y su coalición de centroderecha en las elecciones parlamentarias del domingo y lunes próximos.
Naturalmente la frase, pronunciada ante los miembros de la principal asociación gremial de los comerciantes italianos, la Confcomercio, levantó un avispero de polémicas. “Tengo demasiada estima por la inteligencia de los italianos para pensar que haya tantos boludos que puedan votar contra su propio interés”, dijo textualmente.
De inmediato alivió la brutalidad del exabrupto justificándolo como una “ironía ruda pero eficaz”. “Lo dije con una sonrisa en los labios”, explicó. Pero los líderes de la oposición mostraron más tarde el video de su discurso a los periodistas que los interrogaban, para demostrar que “Berlusconi no sonreía, lo que demuestra que no estaba bromeando”.
De inmediato florecieron iniciativas para convertir el insulto en un arma en el final de la campaña electoral. En Internet ya funciona un blog titulado: “sonouncoglione.it”, convertido en forum antiberlusconiano y de movilización del electorado de la “sinistra”. El líder de la oposición de centroizquierda Romano Prodi dijo que su rival “desprecia a la gente y al pueblo, como demuestra la aspereza del tono que usa”.
Prodi reiteró su acusación de que Berlusconi se comporta “como jefe de la oposición, como si no hubiera gobernado en estos cinco años. Pero no se va a salvar del juicio de la historia”.
El ministro de Relaciones Exteriores, Gianfranco Fini, dijo que “Berlusconi no quería ofender”. La oposición continúa mostrando las cifras de una situación económica muy preocupante: el país está estancado y pierde terreno en la competencia internacional, mientras aumentan la deuda pública y el déficit de balance. Las polémicas arreciaron ayer en torno al anuncio de Berlusconi de que si es reelegido abolirá el impuesto municipal llamado “ICI”, que sirve para financiar los servicios sociales y de infraestructura de las 8.000 comunas italianas, y que se aplica a los propietarios de viviendas.
“Es fácil abolirlo porque no cuesta más de 2.500 millones de euros”, comentó Berlusconi. De inmediato desde la oposición le respondieron que si es fácil por qué no lo abolió en sus cinco años de gobierno. El jefe de Refundación Comunista, Fausto Bertinotti, recordó que su partido presentó en tres años diferentes proyectos para abolir el “ICI” y que tres veces el gobierno de Berlusconi rechazó la iniciativa.
El domingo y lunes próximo 47 millones de italianos irán a las urnas para renovar el Parlamento con un sistema proporcional pero con premio a la alianza que conquiste la mayor cantidad de votos. Italia tiene un régimen parlamentario: son la Cámara de Diputados y el Senado los que eligen a los gobiernos y los echan mediante el voto de confianza.
Están prohibidos los sondeos en las últimas dos semanas, lo que ha multiplicado la incertidumbre acerca del resultado en un país que aparece profundamente dividido por mitades entre el centroderecha berlusconiano y el centroizquierda de Romano Prodi.
Los últimos que fueron publicados daban una ventaja de entre 4% y 5% a la oposición, pero los observadores creen que si muchos van a votar y lo hacen por Berlusconi los pronósticos podrían darse vuelta.
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