BIANCHI DEFIENDE Y ATACA
Su figura genera una movilización de sentimientos. Y aquí, entre las montañas, conviven el amor, desmesurado, casi sin límites, y el rechazo por su ausencia de cortesía. Carlos Bianchi no pasó inadvertido por Salta. Apenas estuvo catorce horas en esta ciudad. Poco tiempo, pero suficiente para hacer ruido en el Norte.
De sus palabras en la conferencia de prensa que brindó en la madrugada de ayer, luego del éxito ante Independiente, quedó claro que cada vez que pueda, el entrenador bancará a muerte a sus futbolistas y descartará refuerzos, tal cual había asegurado en el amanecer de este año: “No estamos en condiciones de comprar si no vendemos”. Y también, que Bianchi no acepta ninguna crítica. Pero vayamos por partes…
INCONDICIONAL A SU PLANTEL. “Los jugadores que están en Boca tienen que ser bien correspondidos. Ellos le hicieron ganar tres títulos al club. Entonces, si alguien viene de afuera es porque se fue uno de adentro. De otra forma, no habrá incorporaciones”. Su convicción es firme: el dinero tiene que ser para aquellos que dejaron el alma por la infinita gloria de Boca. Por eso añadió: “Estamos con las mismas ganas de siempre. Perdimos a (Sebastián) Battaglia, pero llegó Carlos Marinelli”. Está claro. Es uno por otro, un cambio de figuritas.
SALTA, ¿LA LINDA? Los salteños adoran a Bianchi, desde el miércoles Ciudadano Ilustre. Sin embargo, no existe una respuesta para tanto afecto. El Gobierno provincial le pidió que el equipo diera la vuelta olímpica antes del clásico, pero se negó. Y aunque es verdad que ninguno de los futbolistas que viajaron hasta aquí jugaron la Intercontinental, ¿qué costaba darle un gusto a esos fieles que siguen a su equipo a miles de kilómetros? El honor de alzar la Copa estuvo a cargo de… los alcanzapelotas.
Y en la conferencia de prensa, se enojó con un periodista de una radio local. “Ya sé lo que usted me quiere preguntar”, dijo Bianchi, interrumpiendo la extensa introducción de su interlocutor. Y siguió: “Usted quiere saber por qué vinimos otra vez con suplentes. Le voy a explicar: si acá nos tocara jugar el 24 de enero, presentaríamos a todos los titulares. Pero siempre cae Salta como sede de nuestro primer partido del verano. Preocúpense por hacer que juguemos en esta ciudad más adelante. ¿Vio qué fácil le respondí su pregunta?”
—Tengo una consulta más…
—Ah, ¿tiene otra más?
—Me gustaría que para la próxima vez que venga acá por la Sudamericana, el único título que a usted le falta, ponga a los titulares.
—¿Vamos a jugar la Copa acá? ¿Está seguro? Gracias por avisarme, no estaba al tanto. ¡Qué barbaridad, sabe más que yo!
No se las sabe todas Bianchi. Está claro que su asignatura pendiente es ser más cordial…
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