BIANCHI RENUNCIÓ A LA DIRECCIÓN TÉCNICA DE BOCA
Se veía venir el final de la relación entre Carlos Bianchi y Boca. La reciente eliminación en la final de la Copa Libertadores ante Once Caldas, sumada a la prácticamente nula relación con el presidente Mauricio Macri, desencadenaron en la renuncia del técnico, quien tenía contrato con el club hasta el 31 de diciembre del 2005, pero había una cláusula que permitía rescindirlo con anticipación.
¿Cómo se desencadenó todo? En las últimas horas se habló con insistencia de que el Virrey no iba a continuar por tres razones fundamentales:
1) La sangría que se produjo en el plantel. LLámese numerosas ventas.
2) Una necesidad personal de estar mucho más tiempo con su familia.
3) Su nulo diálogo con el presidente Macri.
Claro, todas estas razones estuvieron dando vueltas en los últimos días, pero pocos creían que el Virrey finalmente iba a dar un paso al costado. Lo hizo y de hecho creó una sensación de incertidumbre para los hinchas de Boca, quien en pocos días pasaron de tocar al cielo con las manos a vivir el peor de los estados. Es que casi no hubo tiempo del éxtasis absoluto, cuando eliminaron a River por penales en el Monumental, a la decepción mayúscula en Manizales.
Desde que dirige en Argentina (1993, con Vélez), Bianchi ganó al menos un título por año, con la excepción de 1997 (en la Roma) y 2002 (no dirigió). Cuentan quienes conocen su intimidad, que este presente sin éxitos también habría sido un factor determinante para acelerar los tiempos de su ida.
¿Y ahora? La Comisión Directiva de Boca (o Macri, mejor dicho) tienen la pelota. Están quienes tratan denodadamente de convencerlo para que revea su renuncia. Pero Bianchi no quiere dar el brazo a torcer. Es más, no descarta mudarse a Francia. Ni siquiera lo seduce conducir la Selección, una idea que tienen en mente varios dirigentes (no Julio Grondona) del fútbol argentino.
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