BIANCHI SE ARREGLA CON LO QUE TIENE
Si bien está más que curtido, hay cosas que siguen sorprendiéndolo. Por ejemplo, que él mismo diga un día que no quiere ningún refuerzo y al otro día fluyan nombres y más nombres para reforzar al campeón del mundo. “Si no vendemos, no compramos”, dice y repite hasta el hartazgo Carlos Bianchi.
O sea: ninguno que está metido en la danza de nombres que anda pululando por ahí llegará a Boca. Ni José Saturnino Cardozo (se fracturó dos costillas y estará inactivo 2 meses), ni Ernesto Farías, ni Martín Palermo…
El único que sí se sumará, pero a medias, es el promocionado chino Li Yao, un volante zurdo de 26 años, procedente del Dalian Shide Football Club, uno de los equipos más populares del país asiático. Li llegará hoy. Y mañana, pegadito a un traductor, saldrá hacia Tandil junto a sus nuevos compañeros.
Li llega de la mano de Macri. Más por una cuestión de marketing que por las propias habilidades del jugador. “Es para abrir el mercado en China”, repite el presidente. Obviamente Bianchi fue consultado. Y el entrenador aceptó probarlo durante la pretemporada. Esto quiere decir que si Li responde, podrá quedarse y recién ahí se hablará de su contrato. Y si no convence, se marchará hacia Pekín sin escalas… Como pasó con el búlgaro Robert Waltner, el malvinense Martyn Clarke y el japonés Takahara.
Como Iarley fue declarado intransferible por el propio Bianchi ante una oferta del Veracruz de un millón de dólares, los únicos que podrían irse son Roberto Colautti a la Universidad Católica y Javier Villarreal a Rusia. “Estamos esperando que se resuelva si se va o no a Rusia para arreglar el contrato, ya que es el único que lo tiene vencido”, deslizó José Cirillo, el presidente del departamento de fútbol.
Este contenido no está abierto a comentarios

