BIELSA FUE A ENTRE RÍOS A CALMAR A LOS VECINOS
El Canciller Rafael Bielsa acordó ayer aquí con grupos de vecinos y de defensa del medio ambiente avanzar en una estrategia nacional unificada para conseguir la paralización de las obras de dos fábricas de papel que Uruguay autorizó a construir frente a la costa entrerriana.
En un clima tenso, la visita del ministro buscó calmar el malestar de una población preocupada por los posibles efectos contaminantes que tendrían las industrias en el río Uruguay.
Bielsa reveló aquí que la Argentina había presentado en mayo pasado un pedido formal a Uruguay, por escrito, para que se paralizaran las construcciones en Fray Bentos.
La gestión, que ni siquiera fue contestada por la administración de Tabaré Vázquez, incluyó la solicitud de traslado geográfico de las plantas.
Tal vez la mejor imagen para resumir el grado de atención que las autoridades del vecino país dieron al pedido argentino sea el desplazamiento incesante de gran cantidad de camiones que ayer podía apreciarse a ambos lados del puente internacional que une Puerto Unzué con Fray Bentos, donde las empresas ENCE (España) y Botnia (Finlandia) avanzan con el movimiento de tierra.
Desde un helicóptero de la policía de Entre Ríos, LA NACIÓN sobrevoló la zona donde se levantarán los emprendimientos, que rondarían los 1800 millones de dólares de inversión, y pudo observar la evolución de los trabajos, que en el caso de la firma española ya terminó de construir su puerto privado.
Las confesiones del Canciller fueron ante un auditorio muy especial: el Gobernador y Vicegobernador de Entre Ríos, Jorge Busti y Pedro Guastavino, respectivamente; el Intendente de Gualeguaychú, Daniel Irigoyen, y un grupo de alrededor de 20 representantes de la asamblea ambiental.
Bielsa llegó ayer al mediodía a esta ciudad del sur entrerriano, situada a 230 kilómetros de la Capital, en un helicóptero de la Fuerza Aérea.
Quienes más conocen a Bielsa dicen que el carácter impulsivo es uno de los rasgos más marcados de su personalidad. Ayer, el ministro se encargó de darles la razón: “Percibí que los adjetivos que se usaban para calificarme no se correspondían ni con mis sentimientos ni con mis acciones y lo menos que podía hacer era estar acá y dar la cara”, dijo.
Se refería a los duros términos del comunicado con el que la asamblea ambiental calificó el acuerdo al que hace una semana llegó con su par uruguayo, Reinaldo Gargano, cuando anunciaron que la comisión técnica binacional encargada de evaluar el impacto de las fábricas se reuniría “en los próximos días”.
El gesto con el que la Cancillería creyó responder a los reclamos entrerrianos desembocó en el duro comunicado de la asamblea ambiental -que habló de “claudicación” del Palacio San Martín- y las declaraciones de Busti que, de modo categórico, dijo que si el informe de la comisión no tenía carácter vinculante carecía de sentido.
A lo largo de tres horas y cuarenta minutos, el canciller, las autoridades provinciales y municipales y los representantes de la asamblea analizaron y debatieron el tema. Fue a puertas cerradas en el salón de reuniones del Concejo Deliberante local.
Desde el aeródromo hasta el Palacio Municipal, el ministro pudo ver a varios vecinos que saludaron su paso con carteles de rechazo a la instalación de las papeleras.
Unas 200 personas se habían reunido frente a la municipalidad para esperar al visitante. Estudiantes de colegios secundarios, chiquitos que alternaban cantos con escapadas a los juegos de la plaza de enfrente y señoras con mate y termo bajo el brazo eran parte de la escenografía que se completaba con carteles dirigidos a Néstor Kirchner: “Presidente, no nos cambie la vida por dólares”.
Cuando Bielsa apareció caminando, rodeado por su custodia habitual, el griterío se unificó en una consigna única: “¡Vinculante!” Algún insulto aislado y los tironeos de los periodistas que pugnaban por arrancar alguna declaración al Ministro aportaron la cuota de tensión que todos habían intentado evitar.
Erguido, el canciller entró sin decir una palabra. Lo acompañaban su vocero, Oscar Feito; el representante especial para Asuntos Ambientales de la Cancillería, el embajador Raúl Estrada Oyuela, y otros funcionarios del Palacio San Martín.
Participantes del encuentro dijeron que, casi como un espejo de lo que pasó afuera con la llegada y salida de Bielsa, la reunión interna, que empezó en medio de un tenso ánimo, terminó con “muchos más acuerdos y coincidencias” de lo que las partes esperaban.
En el saldo favorable que dejó el encuentro, el Intendente y los ambientalistas destacan, entre otras cosas:
– Bielsa desmintió la existencia de un preacuerdo entre los Gobiernos de Kirchner y de Vázquez. La versión sobre un hipotético documento en el que la Argentina se comprometía a no llevar adelante acciones legales contra el vecino país por un determinado período hizo temer en los últimos días el fracaso de la estrategia judicial internacional.
– El Canciller propuso que un representante de la asamblea sea contratado por el Palacio San Martín para desempeñar funciones de control y nexo entre las autoridades nacionales y la provincia. Los vecinos analizarán la propuesta y darán una respuesta.
– Las partes acordaron avanzar en una estrategia nacional unificada, más allá de que la municipalidad, la provincia y la sociedad civil avancen en las presentaciones judiciales internacionales que estudian hacer.
– Ante las críticas generalizadas por su falta de actuación en el tema, el ministro anunció que se echará del cargo que ocupan en la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) a dos de los tres representantes que tiene Entre Ríos.
“Voy a volver las veces que lo crean necesario para dar cuenta de nuestras acciones”, dijo Bielsa. El aplauso de despedida pareció un gesto de aprobación de los mismos vecinos que, en la cara, le habían hablado antes de la falta de confianza y decepción de esta ciudad con la Cancillería.
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