BIELSA HABLÓ DE LOS DESAFÍOS DE LA ARGENTINA ANTE EL NUEVO MUNDO
En un mundo con sus instituciones multilaterales y sus ideas en crisis, la Argentina debe pensar en términos de región, ya “que los países aislados no tienen destino en el mundo que viene”, afirmó el canciller Rafael Bielsa. Al dictar una conferencia en el salón de actos de la Corte Suprema de Justicia, muy mechada con citas extraídas de la literatura extranjera y nacional, el ministro de Relaciones Exteriores aseguró que el país es competitivo en muchas áreas y trazó una serie de desafíos para el país post default.
Presentado por el presidente de la Corte, Rafael Gutiérrez, el ministro del gabinete nacional se explayó sobre el tema: “Argentina, un lugar en el mundo”.
Para Bielsa, el país, en estos momentos, vive la agonía del sueño de la inmigración Argentina, granero del mundo, un concepto rentístico que espera que la eficacia de la naturaleza haga por nosotros lo que deberíamos hacer con la eficacia de la naturaleza. “Este sueño de la inmigración y la traducción de la cultura no podían sino tener un correlato político que recorre nuestro país desde 1930 con dos variantes: el autoritarismo y el cesarismo democrático”.
La consecuencia diplomática de este cuadro es el posibilismo traducido en alineamiento automático o relaciones carnales. “Habida cuenta de que existe una realidad inmutable, donde nada podemos hacer para modificarla, el relacionismo externo obedece a la concepción de que, si hay alguien poderoso, podemos serlo por continuidad. Si nos sacamos la foto con el país más poderoso de la Tierra, habrá una traducción de ese poderío hacia nosotros”.
El estallido del 2001
Para Bielsa “estas tres agonías como modos de pensamiento colectivo -que ya no nos satisfacen- nos alcanzan para interpretar al país que estalló en diciembre del 2001”. Advirtió que, a diferencia de 1810, ahora era la política la que debía saber lo que le pasaba al pueblo, pero ésta funcionaba con agenda propia, distinta de la colectiva.
“A nivel colectivo hubo una constatación generalizada de que el asunto era de nosotros. `O lo arreglamos entre todos o no lo arreglaba nadie’, elemento que sigue vigente y cualquier acontecimiento, como Cromagnon, muestra la deslegitimación de la política”.
Subrayó que esta situación se da en un país sobrepensado pero subejecutado.
El canciller señaló que, después de diciembre de 2001, “nos encontramos con nuestro destino sudamericano. Después de habernos extraviado durante muchos años creyendo que debíamos parecernos a otros, nos dimos cuenta, por el dolor y la crisis, que nos parecemos mucho más de lo que nos diferenciamos a lo que son los países contiguos. La Argentina debe pensar que o nos unimos o nos hundimos”, aunque advirtió que el proceso de integración en marcha será largo y complejo. “Los países, aisladamente, no tienen destino en el mundo que viene”; ante eso, consideró fundamental ampliar la voz en los foros internacionales y comerciales.
El mundo externo
El mundo fue definido por Bielsa como “cambiante” y con crisis de la institucionalidad y del pensamiento, donde no está claro cómo podemos categorizar al mundo. “El desafío es manejarse en el juego de ensayo y error, ya que no hay recetas escritas”.
En ese marco, subrayó la extraordinaria avenida de las relaciones económicas internacionales y remarcó que hoy el país está negociando 14 acuerdos. “No alcanza con que esas negociaciones terminen exitosamente; después, deben ir nuestros productores a ofrecer esos productos que deben ser competitivos. Tiene que haber una estrategia de crecimiento económico. En este mundo de demandas instantáneas, hay que estar absolutamente informado para transformar esa información en conocimiento y poder articularla con rapidez en el aparato estatal central y con el interior. Están pasando cosas muy importantes, productivas, en el interior del país y a esas ofertas necesitamos introducirlas en las negociaciones. Esto implica repensar el país en términos de puerto-periferia y periferia-puerto”.
Destacó la necesidad de tener una ley de tierras para saber quiénes están comprando, descorrer el velo de las sociedades y proteger los territorios de frontera ante el nuevo mundo.
“Los desafíos son rápidos y acuciantes”, pero destacó los casos de Irlanda y Finlandia, que cambiaron su destino en 10 años, identificando sectores para ser competitivos.
En el caso de la Argentina, planteó los casos de los productos orgánicos, minería, la energía de la Patagonia, el aprovechamiento de la adversidad de las economías regionales, la cultura y el turismo como oportunidad, el paso del bosque manejable a un ecosistema equilibrado, la inteligencia y la creatividad como producto, la biogenética, la energía atómica, entre otros.
“Vamos a salir del default y tendremos una Argentina distinta donde debemos capitalizar el BICE para fomentar las exportaciones. Vamos a dejar de ser típicos para ser parecidos a muchos países. Toda esta veta está para explotar”, remató.
Sin declaraciones
El canciller Rafael Bielsa estuvo tres horas en Santa Fe. Lo recibió en la puerta de Tribunales el presidente de la Corte, Rafael Gutiérrez. “Que hacés, Rafa”, fue el distendido saludo y aclaró a los periodistas que no iba a efectuar declaraciones. Subió, habló 35 minutos y se fue.
La charla fue seguida por magistrados y funcionarios del Poder Judicial, la fiscal de Estado, Irmgard Lepeniés; el consejero de la Magistratura, Eduardo Orio; y el subsecretario de Justicia, José Benaglia, en tanto que no hubo presencia de legisladores nacionales y provinciales.
Tampoco estuvo la vicegobernadora a cargo del Poder Ejecutivo, su hermana, María Eugenia Bielsa.
El mundo que cambió
“Ya se terminó la división del mundo entre izquierda y derecha”, señaló en un momento de la conferencia el canciller y puso por ejemplo a China.
Indicó que políticamente es comunista pero “en términos capitalistas tiene una agresividad superior al propio país capitalista por antonomasia, que es Estados Unidos”.
A continuación subrayó el superávit de la balanza comercial de China respecto de Estados Unidos. “Es de 100.000 millones de dólares anuales; las tres cuartas partes del PBI argentino, sólo en balanza comercial”, remató el doctor Bielsa.
En pocas palabras
Algunas expresiones escuchadas al canciller fueron las siguientes:
* América latina es el lugar con más desigualdades en el mundo.
* Tenemos memoria corta. Cualquier tropezón colectivo hace que la deslegitimación de la política vuelva a estar adelante.
* A nuestro país no le faltan pensadores. Es un país sobrepensado pero subejecutado.
* Tenemos defectos en el cumplimiento de las normas.
* Luego de habernos extraviado muchas veces, nos dimos cuenta de que nos parecemos más a los sudamericanos. Los de la región somos para la región. O nos unimos o nos hundimos.
* Los países solos no tienen destino en el mundo que viene.
* Hoy, la relación entre la renta per cápita del país más rico y el más pobre es de 400 a 1; hace 250 años, era de 5 a 1.
* La Argentina es mirada desde otros lugares del mundo por cuatro elementos: el agua, la relación entre población y territorio, los aires (esto guarda relación con la posibilidad de generar energía eólica), su australidad y el continente antártico.
* Los argentinos tenemos déficit en los tres elementos mencionados por Renan para definir el concepto de Nación: las glorias comunes, en el deseo de vivir juntos y sobre la visión compartida de futuro.
* La crisis de institucionalidad que hoy presenta el mundo es por crisis de ideas. Hay que manejarse sobre la base del ensayo y el error; no hay recetas escritas.
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