BIELSA PARÓ UN EQUIPO CON ALGUNAS SORPRESAS
Argentina está ahí, en el parque de deportes del colegio Algarrobos, en las afueras de Chiclayo, y es más que local. Marcelo Bielsa ingresa casi sin mirar a los cerca de 500 hinchas preparados para ver el primer entrenamiento formal de fútbol del equipo como si fuera algo parecido a un partido. Eso sí, el técnico sorprende a todos y arma una línea de cuatro entre los titulares, además de incluir a Roberto Abbondanzieri en el arco y dejar afuera así a Pablo Cavallero.
Hay 500 hinchas más respetuosos en la posición privilegiada, a apenas tres metros de la cancha. Son los VIP, que acuden al colegio en la semana y obtienen por eso la chance de estar cerca de los jugadores argentinos. Hay otros 200 afuera, más gritones ellos, y sin los recursos como para acudir a un colegio de los más destacados de todo Perú. Ahí, afuera y espiando entre los árboles y un muro, también están los periodistas, porque la práctica es a puertas cerradas por más que adentro haya familias enteras…
Bielsa arranca el entrenamiento y divide a dos equipos. Los presuntos titulares quedan afuera con el profesor Luis Bonini haciendo ejercicios de reacción. Y los que serían suplentes aparecen jugando sólo en media cancha, lo que equivaldría al campo rival, contra los chicos Sub 20 comandados por Miguel Tojo.
Pero las certezas aparecen después, en los últimos 17 minutos de fútbol. Ahí, la sorpresa se da cuando el DT ubica a Abbondanzieri en el arco… Y no hay tiempo para descuidarse. Porque la defensa ya no es con tres hombres en el fondo sino que cuenta con cuatro defensores: Zanetti, Ayala, Heinze y Sorin. Es cierto que probablemente, y sobre todo si Ecuador, el rival del debut del miércoles, juega con un solo punta, la defensa será con Heinze y Ayala más los dos laterales pensando en subir más que en defender; pero en la previa el entrenador dejó su clásica línea de tres. Toda una novedad.
En el medio, surge Mascherano junto a Luis González. El enganche es D’Alessandro —para el técnico, el “10” es inamovible en este equipo, al igual que Ayala y Sorin— y arriba tres delanteros: Rosales, Saviola y César Delgado. La inclusión del Chelito por izquierda está pegada a las dudas por la presencia de Cristian González, quien arrastra una molestia muscular en el aductor izquierdo y es la duda del entrenador de cara al miércoles.
Por eso, después de la práctica de 17 minutos de fútbol que terminó 0 a 0, se dan cuatro charlas… La primera dura cerca de un minuto y es entre Bielsa y Delgado. Ahí el DT, seguramente, le explica al delantero que lo necesita por izquierda en caso de que el Kily no llegue a recuperarse. Luego, Bielsa charla por espacio de casi tres minutos con el propio González para saber si cree que llegará o no. Y al final, después de que Bonini conversa con el doctor Villani, Bielsa llama al Profe para repasar el tema.
Todo en medio de un griterío constante de la gente. Todo mientras la gente que está afuera intenta meterse por debajo de un improvisado muro de alambre de púas y paja, al hacer un pozo en la tierra. Y mientras otros trepan por encima del muro para colgarse de los árboles y tirarse dentro del predio…
Pero hay más locura por esta Selección. Porque para llegar al micro los jugadores demoran más de 10 minutos debido a la gente que se agolpa junto a ellos a la caza de un autógrafo, de una foto, de un saludo, algo…
Y si todos creen que ahí empieza la calma, hay equivocación general. Porque al llegar al Gran Hotel Chiclayo, otros 300 hinchas esperan en la puerta para ver de cerca a los ídolos. Alguno ensaya un “Vamos, vamos, Argentina”. Curioso: también los jugadores cantan cuando van llegando a sus piezas. Todas las voces llevan una pasión increíble. Una pasión argentina.
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