BIEN ALTO
El camino lo abrieron un grandote y un chiquito. Rubén Wolkowyski (pivote, 2,08 metros) y Juan Ignacio Sánchez (base, 1,92) hicieron historia como los primeros argentinos en la NBA, allá por el 2000. El Colo arrancó en Seattle. Pepe, en Philadelphia.
Y si bien ellos ya no están en uno de los shows deportivos más extraordinarios del planeta, los herederos de aquel impacto son cada vez más: el bahiense Emanuel Ginóbili es un consagrado en San Antonio Spurs, con título incluido en apenas dos temporadas. Y este año tendrá compañía autóctona, con los santafesinos Delfino y Nocioni. Carlos fue convocado nada menos que por el campeón reinante, Detroit Pistons, y Andrés debutará en una franquicia símbolo, el Chicago Bulls de las múltiples hazañas de Michael Jordan.
Pero no sólo la NBA los une. También la Selección y sus inmediatos sueños compartidos. Clarín los reunió en Belgrado, a 15 días del desafío olímpico.
—¿Qué significa que haya tres argentinos en la NBA?
—Ginóbili: Es una consecuencia del gran crecimiento que tuvo nuestro básquetbol en los últimos años. Y creo que nos quedamos cortos, porque tendría que haber más de tres. Es una buena manera de empezar.
—Nocioni: Es muy importante para el básquetbol argentino. Esperemos que se puedan sumar más a este grupo.
—Delfino: Es grandioso. Así como antes se nos abrieron las puertas de Europa, ahora ocurre lo mismo con las de Estados Unidos, donde está la mejor Liga del mundo. Que sirva para superar todavía más el nivel de nuestra Selección.
—¿Y en lo personal?
—Ginóbili: A veces no puedo creer que esté ahí. Es un gran orgullo. Es la meca del básquet y el sueño de cada jugador de este deporte. Por eso es maravilloso estar pasando por un gran momento, tener tanta participación y ser tan reconocido.
—Nocioni: Es una ayuda muy importante para mi carrera. Trataré de que me sirva para afianzarme en la mejor Liga del mundo, donde hay un poco más de talento que en Europa.
—Delfino: Estar viviendo un sueño. Soy consciente que tengo que hacer las cosas bien porque esto es abrirle las puertas a otros que vienen atrás.
—¿Qué objetivos tienen allí?
—Ginóbili: Seguir creciendo y seguir desarrollándome como jugador. Y ganar más títulos, que es algo incomparable. Sentirte campeón de la NBA y ser parte del mejor equipo del mundo es algo muy groso.
—Nocioni: Tratar de hacerme un lugar y consolidarme como lo hice en España. Trabajaré duro para conseguirlo.
—Delfino: Seguir mejorando. Elegí irme de Italia porque pensé que podía crecer mucho más en Estados Unidos —donde está el máximo nivel mundial—, que quedándome.
—¿Qué sienten que le aportan a la Selección?
—Ginóbili: Experiencia y un poco de liderazgo.
—Nocioni: Energía y compromiso con el juego.
—Delfino: Recambio. Darles aire a los pilares fundamentales del grupo, las figuras. En un principio, eso. Después, si ando bien, probablemente sea otra cosa.
—¿Cuáles son sus máximos sueños en este juego, en lo inmediato y a futuro?
—Ginóbili: En lo inmediato, ni que hablar: conseguir una medalla en Atenas. Será complicadísimo, pero no está tan lejos de nuestras manos. A largo plazo, seguir creciendo, mejorando y cosechar títulos, que es lo que más satisfacciones te da.
—Nocioni: Tratar de conseguir una medalla olímpica con la Selección. Sabemos que es muy difícil pero creo que se puede lograr. A futuro, tratar de hacerme un hueco en la NBA y poder estar en un equipo muy importante para destacarme allí.
—Delfino: Lograr una medalla en los Juegos con este grupo. Es lo que todos queremos y para eso estamos acá. Vamos a dejar todo en la cancha para obtenerla. A futuro, adaptarme lo antes posible en Detroit. Encontrar un lugar dentro del equipo y seguir desarrollándome.
—¿Un ídolo en sus puestos?
—Ginóbili: Michael Jordan.
—Nocioni: Dejan Bodiroga.
—Delfino: Mi ídolo de chico lo tengo al lado mío en la Selección y es Hugo Sconochini.
—¿Sus mayores virtudes y defectos?
—Ginóbili: Creo que entiendo bastante bien el juego. Defectos tengo dos millones. Uno sería mi falta de regularidad en el tiro exterior.
—Nocioni: Mi actitud hacia el juego es lo más positivo. En el otro extremo, me precipito mucho.
—Delfino: Creo que tengo mucha experiencia para mi corta edad (21 años) y me adapto a las muchas circunstancias del juego. Lo peor es la irregularidad en la concentración, que también tiene que ver con la edad.
Ginóbili, Nocioni y Delfino. Orgullo de argentinos en la NBA.
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