BINNER DICE QUE PERDIÓ PORQUE SU PARTIDO "OPTÓ POR LOS CARGOS"
Siempre cuesta trabajo acceder a esa zona de la intimidad donde Hermes Binner resguarda sus ideas más profundas. La cautela a veces exasperante y su casi espartano mandato de sobriedad son duros escollos. Pero esta vez las trabas se levantan y emerge, en la medida que el personaje se lo concede, una expresión equivalente a la bronca más mundana. Bronca de ser testigo, con casi 600 mil votos, del ingreso futuro a la Casa de Gobierno de un candidato que obtuvo apenas algo más de la mitad de esa cosecha. Bronca con el PJ santafesino, al que acusa de confundir los poderes del Estado y solventar una cultura menemista. Y bronca con su partido, que eligió una estrategia electoral que, a su juicio, lo llevó a perder cuando podía ganar sin gran dificultad.
Entre las broncas diversas, ésta última es la que parece mortificarlo en especial. Lo que dice explícitamente es tener la certeza absoluta de que habría ganado la elección si cerraba un acuerdo con el ARI. Lo que dice sin explicitar -solamente sin mencionar el nombre- es que el criterio del senador electo Rubén Giustiniani tiró por la borda esa chance tan cercana. “Se privilegiaron los cargos”, afirmó, a tal punto que por esa inclinación, dice Binner, “estuvimos a punto hasta de perder la intendencia de Rosario”.
Siendo que las adhesiones a Binner desbordan los límites de su partido, no queda claro por qué no descargó su mayor gravitación para imponer una alianza con el ARI, aceptando otro camino. “Yo no soy un déspota, en el partido soy uno más, no es mi estilo llevar a nadie de la nariz”, aseguró.
Lo cierto es que el 25 de julio, en Rosario, Elisa Carrió recordó que había advertido que no cerraría con el PS si Giustiniani, como ocurrió, ocupaba alguna candidatura. Binner está convencido de que si prosperaba el entendimiento con el ARI, resignando la postulación de Giustiniani, el PS iba a la fractura.
Ayer a la tarde Binner llegó de Buenos Aires, donde acompañó el último tramo de campaña de Aníbal Ibarra. Sentado en el living de su departamento, en un modesto edificio frente al bar Savoy en el centro rosarino, dijo que le deseaba suerte a la provincia pero que descree de que Jorge Obeid sea distinguible en el PJ.
-Gobernará la provincia un candidato que obtuvo un cuarto de millón de votos menos que usted. ¿Le pesa eso?
-Yo haría la pregunta al revés. Preguntaría qué siente él. Es legal, hay una ley que ampara ese triunfo. Pero no sé si es legítimo. La legitimidad la tendrá que ganar, aunque arranca de una situación de debilidad. Eran las reglas del juego y a la ley la conocíamos. Ahora no valen los lamentos, pero creo que estas acciones debilitan a la democracia. ¿En qué país existe la ley de Lemas? En ninguno. Por alguna razón será.
-¿Por qué existe en Santa Fe?
-Porque es la forma de consolidar la hegemonía del justicialismo. Pasa en otras provincias del país. Pero la gente concurrió a las urnas y votó.
-Más allá del repudio a la ley de Lemas ustedes se presentaron y perdieron ajustadamente. ¿En qué se equivocaron?
-En no haber acordado con el ARI.
-¿Por qué no lo hicieron?
-Por un poco de incomprensión desde ambos lados.
-En su partido hubo dos criterios. ¿Por qué prevaleció la idea del no acuerdo?
-Porque se privilegiaron cargos. Es lo que dijo Elisa Carrió. Y tiene razón.
-Usted sacó 585 mil votos y se va a su casa. Rubén Giustiniani, que es el otro referente de peso en el partido, se va al Senado por la minoría y con 200 mil votos menos. ¿A eso alude cuando dicen que se privilegiaron cargos?
-(Larguísimo silencio).
-Imagínese que estamos en televisión. Tiene que responder.
-(Larguísimo silencio).
-Reformulo la pregunta. ¿Lo que define su derrota, quedando cerca de ganar, tiene que ver con una línea de su partido que usted no sostenía y que acató?
-(Larguísimo silencio) Es así.
-¿Cree usted que si hubiera caminado la provincia con Carrió, tras acordar con el ARI, sería gobernador?
-Absolutamente. Sin ninguna duda.
-¿En su lugar acordaron con el radicalismo porque se impuso la idea de tener gobernabilidad si triunfaban?
-No acordamos con cualquiera. La propuesta incluía a radicales que creen en Alem e Yrigoyen, no a los radicales de Recrear. A demoprogresistas que creen en Lisandro De la Torre, no a los que estaban en Recrear. A peronistas que creen en Juan Perón. Y a socialistas que creen en Juan B. Justo y Guillermo Estévez Boero. Y la injusta Justicia no nos permitió llevar el nombre de Encuentro Progresista. Tenemos que agradecer a los partidos que nos acompañaron bajo el lema del PS. Y esta propuesta se va a consolidar porque implica la renovación de la política provincial.
-¿Podía estar el ARI en ese espacio?
-Yo creo que sí. Realmente lo creo.
-El ARI, que no lo llevaba a usted en la boleta sábana, denunció que chocaba con el PS porque no les daban para distribuir los votos de Binner-Paulón.
-En la vorágine de acontecimientos no se atendió esa demanda. Fue un error de nuestro partido. La gente votó la boleta del ARI pensando que estaba la candidatura a gobernador. Y ahí se produjo el voto en blanco que definió las elecciones.
-¿Ese voto en blanco es atribuible a una deficiencia de su partido?
-No tenga dudas.
-También puede interpretarse que ese voto en blanco fue una elección deliberada.
-Le concedo el beneficio de la duda. Pero eso no explica por qué ninguna encuesta previó el voto en blanco. Para mí hubo desconocimiento de la gente, que no supo que el ARI no llevaba candidato a gobernador. Votaba la lista completa pensando que nos votaba y lo hacía en blanco.
-Entonces usted admite que hubo una opción estratégica de su partido, basado en las apetencias de algún sector, que terminan restándole votos. ¿Cómo se zanja esta situación en el socialismo?
-Tenemos que debatir internamente y tratar de corregir. Mucho margen para otra cosa no hay.
-¿Usted se va a su casa el 10 de diciembre con 585 mil votos en el bolsillo? ¿Cómo imagina su futuro político?
-Trabajando para el Encuentro Progresista porque tenemos la convicción de que el justicialismo en los próximos cuatro años va a acentuar este modelo de exclusión. Ojalá cambie, pero si no ha cambiado en veinte años nada hace pensar que lo haga ahora. En una provincia con tres millones de habitantes, que es menos que Capital Federal, con las tierras más fértiles y exportando alimentos a todo el mundo podemos aspirar a vivir con más dignidad. Pero nosotros vemos que la política en Santa Fe es la política prebendaria del menemismo.
-¿Esa política puede tener continuidad con Obeid?
-Va a tener, claro. No lo hacen por perversos, creen en eso. Obeid ya habla de Reutemann 2007 y alude al apoyo que tuvo de Duhalde como fundamental.
-¿Reutemann para usted es Menem?
-Reutemann no es Menem. Es nuestro gobernador y lo respeto. Pero lo que hay es una cultura menemista que va más allá de Menem. El propio Kirchner dijo que al menemismo no lo hizo Menem solamente. Los que confunden los poderes del Estado hacen menemismo.
-¿Eso pasa en Santa Fe?
-No tenga ninguna duda. Cuando Baltuzzi hizo la denuncia en contra de mi persona, no pasaron diez minutos que un fiscal estaba actuando. íQué celeridad! El presidente de la Corte Suprema, que es familiar de Reutemann, me pide que haga autocrítica. ¿Por qué? ¿Porque sospeché de que podía haber trampas? ¿Y la Justicia qué autocrítica hace? ¿La Justicia investigó las trampas que se produjeron en Santa Fe? ¿Cuándo se cortó la luz y se cayeron los números? ¿O cuando se cayeron las urnas al río? ¿O cuando se cayó el sistema en el ’95 y hubo que esperar dos meses para contar los votos? Hay una cultura de la impunidad en Santa Fe: dejar que pase el tiempo, dejar que la gente se olvide. Esto es menemismo. ¿Alguien investiga seriamente los siete muertos que dejó la represión en Rosario en diciembre de 2001? ¿Alguien investiga de verdad el asesinato de la docente cañadense Daniela Sparvoli? ¿Alguien está investigando por qué se inundó Santa Fe?.
“TRABAJARÉ PARA CONSTRUIR UNA PROVINCIA EN SERIO”
-Usted pregunta si alguien está investigando por qué se inundó Santa Fe. Ahí no va a poder cuestionar al PJ, que ante esta última pregunta responderá que arrasó en las áreas más castigadas por la inundación
-Pero yo no hago acusaciones, pido que se investigue. Veamos cómo se han elegido jueces de la Corte, no digo todos. Fue el pacto de Olivos versión Santa Fe: ponía uno Reutemann y otro Usandizaga. No es un secreto, lo sabe todo el mundo. Deberemos batallar otros cuatro años, pero eso algún día hay que cambiarlo.
Debe trabajarse una convicción sobre la legalidad para construir una provincia en serio. El propio gobernador dijo en una ocasión que si llegaba a decir lo que vio aparecía en una zanja ¿Dónde estamos? Una funcionaria con su entorno sospechado de guardar las cosas destinadas a los damnificados de la inundación ahora fue electa diputada. Fíjese cómo la falta de acción de la Justicia deja en la indefensión a los más pobres. Ahora voy a ir preso por decir esto.
Acá van presos los que dicen estas cosas, no los que las hacen. ¿Cuántos cheques se distribuyeron en las comunas y pueblos los días previos a las elecciones? Pasaba el gobernador en persona y tiraba los cheques. No digo que una comuna no necesite plata, pero ésa no es la forma de actuar. Vamos a apoyar todo lo positivo. Pero no creemos que si en veinte años fomentaron una cultura de la prebenda vayan a cambiar en los cuatro que vienen.
-¿Está enojado por haber perdido?
-No puedo estarlo. Haber tenido en Rosario casi el 50 por ciento de los votos tras haberla gobernado ocho años me hace sentir agradecido. Ganamos en 150 localidades de la provincia. En lugares como Sunchales, San Justo, Rufino o Funes. Es muchísima la gente que ha apoyado otra propuesta. No nos alcanzó, pero vamos a seguir trabajando por otro modelo.
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