BINNER: “EN SANTA FE NO HAY NOCIÓN DEL ATRASO EN QUE VIVIMOS”
A las nueve de la mañana del sábado calle San Martín al 500 casi no registra movimientos. Apenas un barrendero que con paso cansino recoge “los cadáveres” de la madrugada en una de las zonas de mayor concentración de boliches de la ciudad. En la altura de uno de los edificios de esa cuadra el candidato a gobernador por Santa Fe e intendente del principal bastión socialista del país, Hermes Binner, ya tiene el mate preparado. Baja él en persona a abrir la puerta de calle y conduce hasta uno de los cuatro departamentos del sexto piso. El interior es absolutamente modesto: un balcón con plantas, armarios con puertas vidriadas que desbordan de libros y papeles y un living de pequeñas dimensiones que parece dispuesto de esa forma para ser funcional a reuniones políticas, más algunos objetos y cuadros que completan la decoración.
Horas atrás Elisa Carrió anunció que el ARI participará con un lema propio en las próximas elecciones. “Hay características personales de ambos sectores que tienen su forma de ser”, reflexiona, misterioso, a la vez que defiende las negociaciones con el radicalismo santafesino. Con la diputada nacional coincide en que hay sectores de ese partido que representan a la vieja política, pero le exige que no generalice: “No podemos decir que todos los radicales son iguales”. Refrenda la frase con un guiño a los intendentes del radicalismo: “Hay muchos de esos dirigentes que tienen excelentes gobiernos. Añoro no tenerlos en mi partido”.
“La cultura menemista” es un tema recurrente en su discurso, pero vuelve a aclarar que la frase no refiere a una persona y menos al gobernador Carlos Reutemann, cuya imagen “hay que preservar”. Sin embargo dice que los santafesinos “no tenemos ni idea del atraso y la postergación en que vivimos” y no le cree al candidato oficialista, Alberto Hammerly, cuando habla de descentralización y autonomía.
—El país está sometido a un fuerte debate sobre el funcionamiento de sus instituciones. ¿También en Santa Fe es necesario un proceso de limpieza?
—Eso puede ocurrir si es una preocupación de toda la sociedad. De los órganos de gobierno, de la universidad, de los colegios profesionales. Hay preceptos a cumplir como la independencia de los poderes. En la medida que cada poder actúe con la independencia necesaria y realice el trabajo que le corresponde comenzaremos a transitar la organización de la sociedad a través de nuestra constitución. Hay que pensar en la reforma constitucional y en nuevas leyes, pero primero tiene que haber una vocación de cumplirlas. Cuando decimos que hay una cultura menemista no es una mención hacia una persona sino que es una forma de vivir en sociedad a la cual nos acostumbró el menemismo. Cuando el ex presidente Menem le decía al Congreso: “Sáquenme esta ley” ya es un avasallamiento. Pero además los amenazaba: “Si no la sacan lo hago por decreto de necesidad y urgencia y voy por per sáltum”. O “la Justicia no me es afín; entonces, la llevo a nueve miembros”. Digo: todo este mecanismo de nombrar y apuntalar desde un solo lugar tiene poco que ver con la división de poderes.
—La actual Corte Suprema de Santa Fe es fruto de un reparto al estilo de lo que hicieron Carlos Menem y Raúl Alfonsín en la Nación…
—No hay que entrar en la caza de brujas. No podemos enfrentarnos institucionalmente. Tenemos que generar mecanismos que de ahora en más permitan que las instituciones funcionen. No podemos poner en tela de juicio si los pergaminos de tal o cual integrante la Corte son buenos o son malos. Están. Lo que quiere la sociedad es que el tribunal funcione con libertad.
—A nivel nacional se entendió que esa recuperación no se podía hacer con los hombres que había.
—No es nuestra intención. Queremos que los jueces que tienen que cumplir con su responsabilidad la cumplan.
—¿Lo abruma la posibilidad de tener que gobernar con una estructura política y burocrática montada a lo largo de veinte años?
—Tenemos estructurada otra forma de gobierno. Después de cien años de gobernarse de una forma la provincia, hay que cambiar. El cambio radica en la descentralización y la participación. En esto tenemos un estudio pormenorizado de cómo modernizar el Estado provincial, como ya lo hicimos a nivel municipal. Es más complejo porque en la provincia tiene que ver con la lógica productiva de cada región, con los asentamientos urbanos, las vías de comunicación y los servicios. Pero hay situaciones que son ingobernables desde un único lugar. En Rafaela los empresarios nos dicen que las escuelas técnicas no les proveen entendidos en el manejo de tornos alfanuméricos. Es una necesidad imperiosa pegar el salto a partir de la recuperación de las pymes. Hace falta encontrar una estructura que permita integrar lo económico con lo social. Es decir los sistemas de la economía social, como las mutuales y las cooperativas, y las pymes de las ciudades y el campo, que producen riqueza y trabajo. Y simultáneamente pensar en salud y educación como elementos fundamentales para este bienestar que deseamos. Por eso creemos que en cada zona tiene que haber consejos económicos y sociales que planteen su problemática y que es de ahora establezcan a largo alcance sus objetivos y prioridades.
—Hammerly, el candidato oficialista, habla de descentralización y
autonomía.
—¡Pero si es el presidente de la Cámara de Diputados! Si tiene intenciones de impulsarlas puede hacerlo ya. Lo único que estaría haciendo es cumplir con la Constitución (nacional). Modificando la ley de municipios y comunas se le puede dar a un municipio toda la autonomía que necesita.
—¿Y por qué le parece que no lo hacen?
—Porque es una forma de gobernar que se repite durante décadas y décadas. Se cree que al descentralizar se pierde el poder. Es exactamente al revés. El que descentraliza legitima su poder pero fundamentalmente genera participación.
—Hasta ahora confrontó con Reutemann, pero ahora el PJ ya lanzó sus candidatos.
—Nunca me va a escuchar denostar la figura del gobernador. Es más, creo que hay que proteger su imagen. Lo que digo es que existen culturas menemistas que retrasan el desarrollo. El ensañamiento con todo lo que signifique la posibilidad de encuentros y sumas, a partir de una anacrónica ley de lemas, está demostrando que determinados sectores no comprenden que el menemismo terminó.
—¿Por qué es tan traumática la relación del socialismo con el ARI?
—No me parece tan traumática.
—Hubo desencuentros en las elecciones presidenciales y ahora.
—Hay características personales de algunos sectores … que tienen sus formas de ser.
—¿Dice que es un problema de personalidades?
—Y seguramente de contenidos también. No me preocupa esto, vivimos en democracia y es saludable.
—Bueno, pero estas diferencias quitan chances de llegar al poder.
—Nosotros no vamos a buscar atajos. No creemos en el todo vale.
—Eso le dice Carrió al socialismo por acordar con el usandizaguismo y otros sectores de la UCR.
—Con la gente de la UCR tenemos una excelente relación. Particularmente a nivel municipal. Hay excelentes intendencias radicales. Por ejemplo las de Firmat, Vera, Avellaneda, que son un ejemplo. Entonces, ¿qué problemas puedo tener con esos intendentes? Añoro no tenerlos en mi partido. Son gente de una alta calidad humana y de una integralidad en lo social y económico.
—No es difícil identificarse con Elisa Carrió cuando refiere a algunos dirigentes del radicalismo como “representantes de la vieja política”.
—En eso estoy de acuerdo. Pero las generalizaciones no son buenas. No puedo decir que el radicalismo es todo igual. No puedo decir que Convergencia es todo igual. (Alberto) Beccani no es lo mismo que…. García.
—En la foto de los negociadores socialistas y radicales estaba Santiago Mascheroni que durante años integró el directorio del ente regulador del Agua fruto del pacto Reutemann-Usandizaga.
—Está bien, pero es la autoridad partidaria.
—Otras veces el socialismo eligió con qué sector de la UCR sentarse a negociar.
—Sí, hemos hecho acuerdos y los respetamos. Ahora hablamos con las autoridades partidarias constituidas. Nadie, que yo sepa, cuestiona que esos dirigentes llegaron a la conducción por medios legítimos. Nuestra responsabilidad es no avanzar sobre las internas partidarias.
—Ahora se larga Obeid. ¿Qué opinión le merece?
—Es una excelente persona y tuvo algunos logros como la construcción de viviendas en Rosario.
—Política e ideológicamente, ¿está más cerca de Obeid o de Usandizaga?
—Estoy más cerca de mostrar una integración para sacar a Santa Fe de la situación en que está. Mire: los santafesinos no tenemos ni idea del grado de atraso que tiene nuestra provincia, del grado de postergación. Vaya a los organismos nacionales. ¡La consideración que tienen de Santa Fe! Preguntan: “¿Quién es mejor, Santa Fe o Córdoba?”. Dicen Córdoba. “¿Santa Fe o Mendoza?”. Mendoza. “¿Santa Fe o Neuquén?”. Y… están ahí, en la duda. Lo cierto es que estamos muy mal.
—¿En referencia a qué aspectos se dice eso?
—A todo. Nos salvamos con los artistas y los científicos. El problema es que tanto artistas como científicos son de acá pero se van allá.
Este contenido no está abierto a comentarios

