BLAIR ADMITE QUE AFRONTA "TIEMPOS DIFÍCILES"
Los editorialistas y analistas de los principales diarios británicos fueron unánimes al señalar ayer que Blair, que enfrenta una crisis de autoridad en su gobierno y una rebelión de los laboristas, ha perdido el control.
También el líder de los conservadores, Michael Howard, afirmó que el liderazgo del premier británico “está desapareciendo”, al tiempo que subrayó que la partida de Blunkett del Ministerio de Trabajo “causó una hemorragia” al mandatario.
Blair sufrió un revés anteayer con la renuncia de su máximo aliado en el gobierno, acusado de haber quebrado el código de conducta ministerial por aceptar un cargo remunerado en la empresa DNA Bioscience, sin pedir autorización previa a un comité independiente. La dimisión llegó en un mal momento para Blair, quien por la noche sufrió una dura derrota en la Cámara de los Comunes por su proyecto de ley antiterrorista.
Sólo uno de los 66 parlamentarios de su propio partido votó a favor del citado proyecto de ley, algo que no sucedía desde 1997.
La propuesta del gobierno, que se ideó como respuesta a los atentados del 7 de julio en Londres, buscaba ampliar de 14 a 90 días el arresto sin cargos de sospechosos, algo inaceptable para los partidos de la oposición, para algunos laboristas rebeldes y para las organizaciones humanitarias.
“Estos tiempos que corren son muy difíciles porque el gobierno trata de hacer lo correcto, ya sea en sus reformas del sector público, la educación, la salud, el comportamiento antisocial, el Estado de bienestar o en las leyes antiterroristas”, dijo Blair, según un vocero oficial de Downing Street.
Victor Bulmar Thomas, del instituto de asuntos internacionales de Chatham House, consideró, sin embargo, que el premier superará la crisis de autoridad, aunque admitió que las presiones para acelerar el traspaso del poder al ministro de Hacienda, Gordon Brown, “pueden aumentar considerablemente”.
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