BLAIR ADMITE QUE NO LOGRA SER CONVINCENTE SOBRE IRAK
La muerte del científico David Kelly y el tema Irak dominaron la conferencia de prensa mensual que el primer ministro Tony Blair ofreció ayer a los periodistas acreditados en su residencia en Londres. Bajo el amparo de la comisión que investigará el caso, Blair evadió las preguntas del suicidio de Kelly y su batalla con la BBC y admitió que aún le falta convencer a la población de la necesidad de la guerra en Irak.
Tenso, nervioso y llamando a la mayoría de los periodistas por su nombre, Blair dijo que “lo que nosotros hicimos en Irak fue correcto y justificado y es un caso que debemos probar en el tiempo”.
Con respecto al suicidio de Kelly, Blair prefirió ampararse en esperar los resultados de la comisión investigadora para no responder con claridad. El científico se suicidó después de haber sido identificado por el gobierno como “la fuente” que estaba detrás de las acusaciones de la BBC, de que el gobierno inflaba el material de inteligencia ante el Parlamento y la opinión pública para justificar la guerra contra Irak.
“Allí hay cuestiones que observar tanto para los medios como para los políticos. Cuando la comisión Hutton (que investigará el caso Kelly) concluya sus resultados, no hay duda de que podrán tomar lugar de una manera más informada. Yo comprendo que hay preguntas muy legítimas sobre este tema, pero deben ser hechas en el contexto de la investigación”, dijo Blair, mientras una periodista se quejaba de que no daba ninguna respuesta concreta.
El interés de Blair era poder imponer a la opinión publica y a la prensa una agenda doméstica —un día antes de emprender sus vacaciones de verano en Barbados—, en el contexto de la peor crisis política de su gobierno. Pero no lo consiguió, porque la mayoría de las preguntas se referían a Irak y al caso Kelly.
Cuando fue presionado sobre su eventual renuncia si no hallaban las armas de destrucción masiva en Irak, el premier británico insistió con que él sigue teniendo confianza en que los informes de inteligencia que recibió el gobierno eran correctos y pidió tiempo para que se conozcan los resultados.
“Siempre hubo algo extraño acerca de la noción de que Saddam Hussein nunca tuvo armas de destrucción masiva”, afirmó.
Blair agregó que el depuesto dictador era un obstáculo para el progreso de Irak y aseveró que Saddam debía ser removido de una u otra manera.
Los periodistas le preguntaron si lo prefería capturado o muerto. Blair respondió: “Lo más importante es que deje de ser un obstáculo”. Y dijo estar convencido de que la muerte de sus hijos, Udai y Qusai, facilitarán su captura.
“Los hijos han muerto; los guardaespaldas, capturados y están siendo interrogados. ¿Eso hace más posible la captura de Saddam? Yo creo que sí”, aseguró.
El premier británico dijo que la mayoría de los iraquíes estaba encantada con el derrocamiento de Saddam. Aseguró que hasta ahora se descubrieron en Irak más de 100 tumbas con restos humanos y que hay 300.000 personas desaparecidas. “Probablemente el número de personas que él hizo asesinar, todos ellos musulmanes, lleguen a millones”, insistió y pidió a la prensa que dé una idea equilibrada de lo que pasa en Irak.
Blair sostuvo que los votantes van a juzgar su gobierno sobre cuestiones domésticas antes que por la controversia sobre la guerra en Irak e insistió en que la administración había obtenido logros que “no tienen comparación en la historia británica”. Finalmente, se autoalabó por la estabilidad económica, la reducción de la pobreza infantil, la disminución de los delitos y las inversiones en escuelas y hospitales.
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