BLAIR, RUMBO A UN DURO REVÉS ELECTORAL
El Partido Laborista del primer ministro británico, Tony Blair, se encaminaba anoche hacia un duro revés en las elecciones municipales celebradas ayer en Inglaterra, consideradas un referéndum sobre la gestión del gobierno, según se desprende de los primeros datos del escrutinio. El traspié llevaría al premier a anunciar hoy mismo cambios en su gabinete.
Los partidos opositores Conservador y Liberal Demócrata serían beneficiados, en cambio, con varios mandatos locales.
Los observadores habían diagnosticado una derrota para el primer ministro, aunque no había acuerdo en cuanto a la magnitud, que sería bastante amplia. Contabilizados los votos de 109 de los 176 distritos, la oposición conservadora se había adjudicado 43, frente a apenas 18 de los laboristas.
En total, 23 millones de ingleses estaban convocados a las urnas -cifra que representa más de la mitad de todas las personas con derecho a voto en el Reino Unido- para renovar 4360 escaños pertenecientes a 176 concejos ingleses, tras una campaña electoral que en los últimos días estuvo dominada por las críticas de la oposición a la actuación de varios ministros del gobierno de Blair, envueltos en una serie de escándalos (ver aparte).
La principal batalla se situaba en Londres, en donde se renovaban en su totalidad los consejos de sus 32 distritos y donde los laboristas podrían perder nueve distritos de la capital.
Con el correr de las horas, las cifras que denunciaban una contundente derrota para los laboristas llevaron a que el líder de la Cámara de los Comunes, Geoff Hoon, señalara pasada la medianoche londinense: “Va a haber cambios [en el Ejecutivo]. Estoy seguro”. Anteriormente, el ex ministro del Interior David Blunkett dijo que tenía información de que esos cambios se producirían “en las próximas 24 horas”.
En aparente calma
Blair trató de aparentar calma al sufragar ayer por la mañana en un centro de votación cerca de su residencia en Downing Street.
Al preguntarle una candidata conservadora si había votado por ella, el primer ministro, sonriente, le respondió: “No creo”.
Blair sabe que los resultados de esta consulta son clave para el futuro de su gobierno. Y se cree que de la magnitud de la derrota dependerá la magnitud de los cambios que planea para su gabinete. Pero además, una derrota laborista mayor de la prevista aumentaría las presiones sobre el propio Blair para que fije la fecha en que dejaría el poder, vaticinan los analistas, ya que no terminaría su mandato. En este sentido, la BBC difundió ayer un sondeo que arrojaba como resultado que la mitad de los británicos quiere que el premier abandone el gobierno antes de que finalice el año.
El 36% de las personas encuestadas quiere que Blair dimita como primer ministro de forma inmediata, mientras que el 14% quiere que lo haga antes de que termine 2006. Según comentaristas políticos, la dimisión adelantada de Blair podría producirse si el laborismo perdiera más de 300 representantes locales de los 1767 puestos que le toca defender en estos comicios.
Aunque es habitual que los partidos en el poder obtengan malos resultados en los comicios locales, el laborismo se fijó, como meta de máxima, que los resultados de ayer no fueran peores que los que obtuvo en 2004, cuando perdió 150 escaños y ocupó el tercer lugar, con un 26% de los votos, por detrás de la derecha conservadora (38%) y los liberales demócratas (30%).
Según los sondeos previos a los comicios, el partido de Blair podría sufrir su peor derrota desde 1968, obligando a amplios cambios en las cabezas del gobierno.
Este contexto, según los analistas, dejaría como principal víctima del castigo al propio Blair, que se vería obligado a anunciar cuándo entregará las riendas del poder a su ministro de Finanzas, Gordon Brown.
Blair ha insistido siempre en que el actual es el tercer y último mandato “completo” en Downing Street.
Para el diario The Guardian (izquierda), la pérdida de 300 representantes locales sería un resultado “correcto” para los laboristas. Pero el diario The Sun lo considera un resultado “devastador”. Sin embargo, según el Financial Times, los que sueñan con una partida precipitada de Blair quedarán decepcionados, porque “ni el gobierno está al borde de desplomarse ni Blair está al borde de renunciar”.
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