BLANCOS Y NEGROS CAMBIAN DE COLOR PARA UN POLÉMICO EXPERIMENTO RACIAL DE SEIS SEMANAS
Días después de que “Vidas cruzadas” derrotara a “Secreto en la montaña” en los Oscars, la televisión realidad se dedica a experimentar con el intercambio de roles raciales. “Black. White”, del canal FX de la cadena Fox, utiliza técnicas de maquillaje avanzadas para convertir a una familia negra en blanca y a una familia blanca en negra, y luego los manda a las calles de Los Angeles equipados con cámaras ocultas. Durante seis semanas, las familias comparten una casa y comparan sus anotaciones.
El objetivo, dicen los creadores del programa, era generar un debate, y parece que ya lo habían logrado mucho antes de que el primer episodio saliera al aire. Pero también demostró que la raza en los Estados Unidos del siglo XXI es un tema complejo.
Bajo el velo de la tolerancia racial –todos los participantes se describieron a sí mismos como liberales y de mentalidad abierta-, las familias blancas y negras se exaltaron mutuamente. En el primer episodio, Carmen Wurgel, la mujer blanca del programa, pregunta si debería hablar como negra cuando está maquillada de negra. Trató a su par negra de “perra”, considerando la palabra como un término afectuoso, y luego provocó cierta tensión cuando se refirió a una “hermosa criatura negra”.
El novio de Wurgel, Bruno Marcotulli, caracterizado de negro, insiste en que no ve la hora de que alguien lo denigre. “Me muero porque alguien me diga ‘Hey, negro. Sos un hijo de puta. Te odio, negro’”. Repite la palabra hasta que el verdadero negro del programa, Brian Sparks, parece a punto de pegarle. Después de unos días de estar maquillado de negro, Marcotulli le dice a Sparks que la mayor parte de sus problemas con la raza están en su cabeza: “Estoy tratando de que entiendas que tenés que encarar la vida de una determinada manera y no esperar que te traten mal sólo porque sos negro”.
Afuera, en el mundo real, la familia Sparks oye a un hombre en un bar enorgullecerse del distrito local calificándolo del “último bastión de la clase media caucásica de Estados Unidos”. Un hombre blanco le dice a la mujer de Sparks, Renee, que sus padres le enseñaron a lavarse después de estrecharle la mano a una persona negra.
Sparks, maquillado de blanco, se maravilla cuando una vendedora de una zapatería se agacha para calzarle un zapato. “Como negro, esto nunca me pasó en mis 40 años, pero la primera vez que voy a comprar un par de zapatos siendo banco, me pasa”, exclama.
Los productores de “Black. White.” se esforzaron para que el programa no resultara ofensivo y ofrecieron una proyección especial para la NAACP, la organización negra más venerable de Estados Unidos. A la conductora de TV Oprah Winfrey le encantó e invitó a todos los participantes de su programa a compartir sus experiencias. El programa –producido por RJ Cutler, un creador de documentales nominado al Oscar, y el rapero Ice Cube- es una versión contemporánea de una idea que tiene casi medio siglo. En 1961, un periodista blanco, John Howard Griffin, publicó “Black Like Me” (Negro como yo), un relato de lo que sucedió cuando se tiñó la piel y viajó por el sur de Estados Unidos como si fuera un hombre negro. Los resultados exaltaron a los lectores blancos en aquel momento y, en su ciudad natal, por poco pedían su cabeza.
La cuestión de la raza hoy es más sutil y los productores tuvieron que rebuscárselas más para encontrar evidencia para mostrar en el video. Algunos críticos se quejaron de que el programa banaliza la raza. A los creadores del programa también los critican por orquestar parte de la fricción. La gente blanca que tenía actitudes raciales positivas básicamente quedó afuera en la edición. Algunas de las situaciones parecían forzadas. “Había algunos momentos que eran verídicos, pero otros que fueron un poco diseñados o alterados genéticamente”, dijo Wurgel más tarde.
Cutler rechazó las críticas y defendió su uso de licencias artísticas. “Mi objetivo es contar una historia, contar la experiencia que tuvo esta gente en el transcurso de seis semanas y contar esas historias de la manera más verosímil posible”, dijo.
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