BOCA APENAS EMPATÓ CON INSTITUTO
Boca tenía en claro que no le quedaba otra que recuperarse. Poner primera, hacer borrón y cuenta nueva para meterse de lleno en la pelea por el campeonato. Sus últimos resultados, más un juego poco claro, lo obligaban a asumir desde el vamos un rol de conductor ante Instituto, el último en la tabla de posiciones.
Con un equipo plagado de pibes, agarró enseguida la pelota en la mitad de la cancha y en menos de diez minutos creó cuatro situaciones netas. La primera, un remate cruzado de Palermo y el arquero respondió; la segundo, un cabezazo hacia atrás de Ledesma, que se fue por arriba; la tercera, otro zurdazo de Palermo que el arquero rechazó en dos tiempos y el rebote fue conectado por Ormazábal, quien casi adentro del área chica no le pudo entrar bien; y hubo un frentazo de Palermo que se fue pegadito al ángulo.
Eran las señales de cambio que el hincha estaba esperando. Porque en ese ratito, apenas, se vio un Boca distinto, ambicioso, decidido a llevarse por delante a su rival.
¿Instituto? Salió a dar lo que tenía, que dicho sea de paso no era mucho. Más amor propio que fútbol y arriba solo el grandote Miliki Jiménez, a quien lo buscaron siempre de arriba.
Después de ese cuarto de hora explosivo, Boca se quedó un poco. Se repitió con pelotazos, frontales para colmo, que pusieron de muy mal humor al técnico Brindisi. Pero enseguida se recuperó el control del mediocampo y las situaciones se apilaron en el área de Instituto. Que Cangele, que Palermo, que Ormazábal, que Ledesma… Sí, el gol estuvo al caer, en medio de la ansiedad de la gente que desde las tribunas reclamaba a gritos que le pusieran un cierre al partido.
En los últimos minutos del primer tiempo la distancia entre uno y oro se agigantó. Boca llegaba por todos lados e Instituto aguantaba muy replegado, con dos líneas de cuatro y los dientes apretados. Se terminó jugando en los últimos veinticinco metros visitantes, donde la pelota no salía de ahí. ¿Abbondanzieri? Un observador de lujo, que probó sus reflejos ante Jiménez y respondió muy bien, en la única llegada de los cordobeses durante la etapa inicial. Para colmo, Miliki Jiménez se hizo tontamente y dejó a su equipo con diez.
A Instituto no le quedó otra que parapetarse y darle de punta y a cualquier lado. Sin respuestas ofensivas, se dedicó a jugarse por el cero. No iba a ser una tarea sencilla, porque Boca precisaba los tres puntos para meterse otra vez en la conversación por el título. Sin embargo, todo lo bueno que hacía hasta tres cuartos de cancha, se diluía en los últimos metros, donde los defensores cordobeses sacaron todo lo que le tiraron.
Un dato que no es menor: el arquero Mauricio Caranta estuvo en un día de pura inspiración. Tapó todo, de arriba, de abajo, a media altura, en los rincones…
Final previsible, con Boca yendo por todos lados y cayendo obesivamente en el centro a Palermo. Fue empate, en definitiva, y el mal humor se apoderó de La Bombonera. Sí, una vez más.
Síntesis
Boca 0: Roberto Abbondanzieri; Pablo Jerez, César González, Aníbal Matellán, José María Calvo; Víctor Ormazábal, Pablo Ledesma, Neri Cardozo; Franco Cangele; Juan Fischer y Martín Palermo. Director técnico: Miguel Brindisi.
Instituto 0: Mauricio Caranta; Cristian Manfredi, Julio Moreyra, Deivis Barone, Hernán Pagés; Juan Fernández Di Alessio, Juan Cobo Gálvez, Javier Lux, Adrián Peralta; Santiago Raymonda; Daniel Jiménez. Director técnico: Luis Garisto.
Cambios: ST, a los 9 minutos, Martín Godoy (I) por Cobo y Martín Vilallonga (I) por Raymonda; a los 10; Víctor Galarza (B) por Calvo; a los 15, Mauro Boselli (B) por Cangele; a los 23, Enrique Ortiz (I) por Fernández Di Alessio y, a los 30, Matías Silvestre (B) por Ormazábal.
Expulsado: ST, a los 39 minutos Jiménez (I).
Cancha: Boca.
Arbitro: Gabriel Brazenas.
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