BOCA APROVECHÓ UN REGALO Y MIRA A TODOS DESDE ARRIBA
Y todo quedó encerrado en un partido de fútbol, como debe ser. Más allá de los megaoperativos policiales, las amenazas, la bronca y el encono acumulado durante un mes, hubo 90 minutos en paz donde los extremos —Boca primero y Chacarita último— quedaron bien en evidencia. Porque, a diferencia de River, por ejemplo, el cuadro de Bianchi sabe resolver los partidos complicados contra equipos que le ponen una dificultad tras otra. Así, mientras River deja puntos contra Nueva Chicago, Banfield y Quilmes, Boca se lleva todo de Rafaela, casi sin merecerlo, y de San Martín, donde no le encontraba la vuelta a su rival en la primera etapa. Como antes le ganó a Banfield con el Boca B o a Lanús en su propia cancha…
Un regalo de Furios le abrió el camino, es cierto. Pero después Boca le tiró todo el camión encima a Chacarita y demostró todo el peso de su oficio y de su experiencia. Para mirar desde arriba en solitario en el Clausura y mostrar la chapa de sus pergaminos: 1) Sigue invicto; 2) le sacó 3 puntos a Talleres y 4 a River; 3) Bianchi agregó otro récord, acumulando 6 victorias seguidas en un mismo torneo; 4) tiene la 2ª delantera más picante (detrás de River) y la valla menos vencida (sólo le convirtieron 7 veces); 5) ninguno de sus jugadores vio la tarjeta roja en el torneo.
El primer tiempo fue parejo porque Boca estuvo rengo. Recostó todo su juego por el sector derecho, buscando en Tevez o en Cangele (cuando se tiró por ese lado) la llave que le abriese el camino al triunfo. Carlitos aportó un par de gambetas y un remate que le quemó las manos a Leo Fernández. Y Cangele corrió 20 metros pero definió mal de zurda (le pegó muy abajo y por arriba del arco), perdiéndose la apertura del marcador. Los dos iban por el lado que defendían Precone y Arce, y contaban con la asistencia de Cagna y Villarreal y las subidas de Jerez como apoyo logístico.
Del otro lado —el izquierdo— no ocurría lo mismo: Caneo estuvo ausente y Clemente Rodríguez casi no subió como lo hace habitualmente. Por eso, después de los 20 minutos, Chacarita logró acomodar mejor las piezas atrás (Arce le tomó la mano a Tevez), se estabilizó en el medio con el Burrito Rivero corriendo por todos y se animó arriba, llegando más que Boca (cuatro contra dos) en esos 45 minutos iniciales.
Era cantado el cambio (Donnet por Caneo) y fue otro mediocampo el que salió a jugar el segundo tiempo en el puntero. Donnet fue por la derecha y Cagna se corrió a la izquierda. Hubo una doble atajada clave del Pato Abbondanzieri ante la Vieja Moreno y Carucha Müller que sacudió a Boca. Porque, a partir de ahí, se decidió a ir a buscar el resultado y lo pasó por arriba a Chacarita en un vendaval peor que la lluvia que caía en San Martín. El 1 a 0 nació en un mal rechazo de Furios, siguió en el rebote afortunado en Tevez y culminó en el zurdazo a media altura de Cangele.
No se conformó Boca y lo acorraló a Chacarita en su área: Leo Fernández tapó una volea de Cangele; el travesaño detuvo un
chanflazo de Tevez; Arce salvó de última y otra de Cangele se fue alta. Chacarita estaba al borde del nocaut y sólo pudo salir de las cuerdas cuando Boca levantó el pie del acelerador, después de los 25 minutos. Una volea de Moreno y un anticipo de Graf a Perea casi le dan la chance de empatar sin merecerlo. Sin embargo, para que no quedara duda alguna, Boca armó la mejor jugada colectiva a poco del final y le puso el cierre más adecuado a la función: pelotazo de Donnet, asistencia de Cangele, derechazo de Villarreal y 2 a 0 para que todo Boca se fuera cantando bajo la lluvia.
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