BOCA ARRANCÓ EL AÑO CON UN TRIUNFO
Boca continuó con el paso ganador que marcó gran parte del año último y debutó con un triunfo valioso en el Pentagonal de Grandes: le ganó por 3 a 1 a Independiente, que se ilusionó con el debut de José Omar Pastoriza en su vuelta como entrenador -su quinta etapa en el club-, pero que aún no logró desterrar el maleficio de las derrotas.
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A este equipo muleto que presentó Carlos Bianchi -no utilizó a los habituales titulares porque se sumaron el viernes último a la pretemporada en Tandil- le sobró actitud y oficio para regular las acciones y edificar una victoria justa.
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Apenas un par de buenas ocasiones le dieron una cuota de vértigo al comienzo del primer capítulo. Boca tuvo su chance al minuto, cuando Barbosa conectó un centro de La Paglia y obligó a una estirada del arquero Albil; como contrapartida, los Rojos, apostaron a un contraataque certero y por muy poco no abrieron la cuenta: Manso habilitó a Ayala, que eludió a Muñoz en un mano a mano y definió sobre el travesaño.
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A partir de allí, Independiente insinuó un poco más que su adversario, con mayor firmeza en el medio campo. Al equipo de Bianchi le llevó unos cuantos minutos hacerse dueño de la pelota; sólo cuando La Paglia gravitó en los últimos metros de la cancha encontró los caminos para abrir la cuenta. Al final, Boca quebró el cero tras una desinteligencia de los defensores de los Rojos: La Paglia envió un centro perfecto para la entrada de Caneo, que conectó con un cabezazo de pique al suelo ante la impotencia de Albil. Así, Boca se ponía en ventaja y era justo.
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A esa claridad ofensiva, el equipo xeneize le adosó más actitud para jugar en territorio adversario. La ventaja por la mínima diferencia no lo convirtió en un equipo especulativo, todo lo contrario: soltó a los volantes, con Ledesma muy inquieto por el sector derecho, y llegó con riesgo. En una buena jugada colectiva, Ledesma pisó con decisión el área grande y Quinteros cortó la ofensiva con una infracción. Penal claro, que La Paglia cambió por gol.
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Si se esperaba una reacción del conjunto de Pastoriza, ése era el momento. Pero a Independiente le faltó coordinación y precisión para concretar sus buenas intenciones. Ríos tuvo una noche muy errática y Manso no se conectó con el juego, razón que determinó las aisladas participaciones de los atacantes.
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Aunque por esa cosas del fútbol, los Rojos encontraron el descuento en una jugada desafortunada de su adversario: Zurita envió un centro y Pablo Alvarez, en un intento por rechazar, anotó en contra de su arco.
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El choque cayó en algunas imprecisiones y el desarrollo se hizo más luchado en el segundo tiempo. Independiente, obligado a cambiar la historia, asumió el protagonismo y Boca se paró más de contrataque. Sin embargo, al equipo de Pastoriza no le alcanzó con la determinación; buscó por los laterales filtrarse en el cerrojo defensivo de los xeneizes, pero sin demasiada suerte.
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Boca, con el atrevimiento de Ledesma y la movilidad de Antonio Barijho -llevó la cinta de capitán- siempre dejó una mejor imagen.
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Las urgencias obligaron a Independiente a buscar la solución en el banco de los suplentes: Losada ingresó por Manso y Agüero por Rivas, aunque la estrategia no dio sus frutos. Boca, con oficio y mucha inteligencia, reguló las acciones y al final amplió la ventaja con un gol de Roberto Colautti. Fue el cierre para el festejo de una victoria merecida. Con suplentes, Boca cosechó el primer triunfo del año y ratificó que su ambición de ganar sigue intacta, aunque no jueguen los titulares…
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