BOCA CAMPEÓN DE LA COPA INTERCONTINENTAL
Y otra vez festejó en los penales. Como en las Libertadores del 2000 y 2001, cuando empezó a gestarse la leyenda de este equipo glorioso. Esta vez con Abbondanzieri como héroe, para quedarse con los tiros de Pirlo y Costacurta y ver pasar por arriba del travesaño el de Seedorf. Para que Boca, después del tiro de Cascini, desatara el festejo loco de la tercera Intercontinental de su historia, ante un Milan que no pudo hacer pesar el mayor poder que le daban los papeles.
Durante los 120 minutos que precedieron a la definición, sólo se pudieron golpear una vez por lado. Primero fueron los italianos, cuando ninguno merecía ponerse arriba y Tomasson aprovechó un quedo defensivo del equipo de Bianchi para marcar el 1 a 0. Allí, Boca mostró que también podía: reaccionó con todo para empatar a través de Donnet y dejar el partido al alcance de cualquiera de los dos.
Los primeros minutos mostraron a un Boca expectante, demasiado atento a lo que pudiera hacer el Milan. Los italianos manejaban mejor la pelota y tuvieron la primera aproximación seria al gol, con un tiro de Kaká desde afuera del área que salió desviado.
El partido, después, se emparejó para abajo. El equipo italiano dejó de mostrar las pocas ideas que habían surgido al principio y la pelota circulaba por la mitad de la cancha para terminar con pelotazos intrascendentes.
Cerca de los 20 apareció Boca. Y fue a fondo. Primero con una jugada preparada en un tiro libre. Todos buscaron la pelota en el medio, pero por detrás de todos apareció Donnet para mandar una volea que Dida manoteó con mucho esfuerzo al corner. En el centro siguiente, Schiavi cabeceó abajo y otra vez el arquero salvo al Milan.
Pero enfrente estaba uno de los mejores equipos del mundo. No se podían dar ventajas, y Boca las dio. A los 23, llegó un pelotazo cruzado, no aparecieron los centrales ni tampoco Perea para cerrar y detrás de todos estaba el danés Tomasson, que definió entre las piernas de Abbondanzieri.
¿Se iba a resignar Boca? De ninguna manera. Y lo mostró claramente cinco minutos después del gol, con un centro en el que primero Dida se lo sacó a Iarley y en el rebote empujó Donnet. El 1 a 1 que servía para volver a creer y empezar de nuevo.
Milan salió a desnivelar de nuevo, herido por un golpe que no esperaba. Hizo trastabillar seriamente a Boca y estuvo muy cerca de clavar el segundo con un tiro colocado de Kaká que pegó en el palo. Pero después Boca se acomodó y el partido volvió a emparejarse.
En los primeros minutos del segundo tiempo no se alteraron los esquemas: Milan plantado un poco más adelante, Boca esperando en su propio campo y los dos metiendo mucha presión en mitad de cancha. Con Battaglia como abanderado en el equipo de Bianchi y Gattuso en el de Ancelotti.
No había claridad en ninguno de los dos. Como muestra de eso, el técnico del Milan decidió hacer un cambio en ataque a los 15 minutos: Inzaghi por Tomasson, el autor del gol. Para ver si así se quebraba una defensa que aparecía firme.
Las primeras jugadas después de esa variante le dieron la razón. Primero vino un centro pasado que bajó al medio Shevhcenko, Maldini punteó y Abbondanzieri tuvo que sacar con la rodilla. Y después de los 20 estuvo uno de los peores momentos para Boca. Con el Milan cerca del gol dos veces: una que se le fue larga a Inzaghi y una volea de Kaká, solo en el segundo palo, que se fue afuera de casualidad.
Boca, mientras tanto, seguía agazapado para la contra. Pudo ser en una que robó Guillermo cerca del área, pero falló en la descarga final. Milan recordó allí que no podía distraerse ni un segundo.
Entonces entró Tevez por Barros Schelotto, con una lesión. El equipo de Bianchi cambió de actitud. Con Cagna y Battaglia como banderas en la mitad de la cancha. Y Boca estuvo muy cerca en un corner que Schiavi bajó al segundo palo, Donnet cabeceó sobre el arquero y la pelota quedó en el techo del arco. Muchos lo gritaron, pero no pudo ser.
El Milan estaba nublado y buscaba mucho por el centro, donde Schiavi y Burdisso despejaban todo. Y en el área de enfrente, la defensa italiana no ofrecía tantas seguridades.
El final del tiempo regular los encontró parejos. Aunque la última fue para Boca, con un pase de Iarley que Tevez mandó apenas por encima del travesaño. Y entonces el pitazo de Ivanov los mandó al alargue.
El suplementario marcó lo mejor de Boca. El mediocampo de los italianos ya no tenía la misma dinámica y los de Bianchi manejaban más la pelota, aunque les era difícil generar peligro.
En el primer minuto del segundo tiempo del alargue Milan les recordó a todos que estaba ahí. Por primera vez apareció Shevchenko y Abbondanzieri en última instancia sacó chapa de héroe para despejar con los pies.
Boca ya no quería arriesgar y dejaba solos a Iarley y Tevez arriba para arreglarse con lo que hubiera, salvo alguna contra esporádica en la que se soltaron los volantes. Los italianos tampoco ponían toda la carne en el asador. Los dos miraban de reojo los penales. Y tanto los esperaron, que al final llegaron.
¿Sabría Milan de la personalidad que siempre mostró el Boca de Bianchi en los penales? Si no era así, hoy se enteró. Abbondanzieri se vistió de gigante para frenar a su derecha el primer tiro, de Pirlo. Cuando Dida se lo atajó a Battaglia aparecieron los temores. Pero enseguida Costacurta le pegó a la tierra y el arquero despejó con las piernas. Después, Seedorf la mandó por arriba. A Cascini le tocó el último tiro para cambiarle el palo a Dida y mandarla a guardar. Y hacer enorme la historia de este Boca de Bianchi. El que no deja de sorprender y cada día es más grande.
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