Boca de lobo
Juan Carlos era maestro de sordos e hipoacúsicos. Para que sus alumnos puedan aprender a comunicarse les enseña la lengua de las señas. A Juan Carlos, además de establecer una relación afectiva muy fuerte con los pibes, el trabajo le permite vivir en una ciudad de Ushuaia que se ha puesto bien difícil, lejos de las épocas en las que abandonó su Neuquén natal.
Inés, la hermana de Juan Carlos, tiene más suerte porque tiene empleo pleno. Trabaja en Aurora Grundig, una de las más grandes empresas que se han asentado en la isla de Tierra del Fuego para beneficiarse con la exención de impuestos que otorga la ley de Promoción Industrial. Igual, Inés accede al pedido de Juan Carlos. Fuera de las horas de trabajo, aprende a leer los labios de los chicos, algo que antes le parecía imposible. Disfruta ella también de la suerte de establecer un vínculo con los que pocas veces pueden relacionarse.
Corre la década del 90. Hace poco que la represión del gobierno de Menem se cobró el primer muerto de la democracia. Víctor Choque había ido a una movilización y cayó víctima de la policía. Poco después, Aurora, que empleaba a Inés y a otros 1700 trabajadores, se fue con un botín importante dejando dos galpones gigantes abandonados y una quiebra fraudulenta en el camino.
Los empleados de Aurora Grundig quisieron recuperar la empresa. Conformaron una Sociedad Anónima. Por sugerencia del Sindicato pusieron al frente de la misma a Marcelo Sosa, un hombre que además era titular de la Unión Obrera Metalúrgica, de la línea histórica de Lorenzo Miguel. Pronto empezó a esfumarse el dinero que entraba a Renacer S.A, tal el nombre con que bautizaron a la empresa de los trabajadores.
Un subsidio, un reintegro, lo producido de la venta, todo se iba como por arte de magia. Inés limpiaba la oficina del directorio y no hacía demasiadas preguntas. Hasta que un día empezó a leer los labios detrás de los vidrios de las puertas que se cerraban a su paso. Leyó que Sosa y el directorio habían traicionado a sus compañeros y se estaban quedando con el dinero de la empresa. Leyó que había que movilizarse para no terminar en la calle.
Leyó que pronto llegarían 5 millones de pesos y que ellos nunca iban a cobrarlos.
Los compañeros de Inés no lo podían creer hasta que lo comprobaron ellos mismos. Después vino una pelea que incluyó los piquetes del fin del mundo, el aprendizaje de leyes que jamás imaginaron y la recuperación de la empresa, ahora a nombre de una cooperativa que de trabajadores que comienza lentamente a hacer mover un gigante saqueado.
Hace algunos días, Inés, la que lee los labios, fue una de las disertantes por Argentina en el Primer Encuentro de Empresas Recuperadas que se realizó en Venezuela, organizado por el gobierno de Chávez. Cuando empezó a hablar se acordó de su Neuquén natal, de cuando su padre, empleado petrolero, la llevaba al frío de las movilizaciones de Cutral Có. Sonrió. Dijo que en ese pueblito se nace “con el bombo en la mano”. Después lloró un rato largo.
Es probable que muy pronto Inés y sus compañeros de Renacer Cooperativa firmen un acuerdo para capacitar a los venezolanos en el menester de fabricar lavarropas o televisores. Y en el de pelear por la justicia. Además, no hace tanto consiguieron que el gobierno expropie el terreno que era de Aurora Grundig y se los ceda a los trabajadores.
Eso los convierte en una experiencia única en materia de empresas recuperadas.
Hasta la televisión de Buenos Aires fijó los ojos en ellos. Hace unos días, un programa de Mario Pergolini les regaló una máquina merced al sistema de cadena de favores. Fue un día en el que sintieron que “eran”, por eso de que “ser” por estos días significa estar en los medios.
En cuanto a los otros, dicen que Sosa no puede caminar por la calle en paz y anda poco por Ushuaia, donde se dedica a comprar y vender autos. Dicen también que aportó fondos para la campaña de Manfredotti, el último gobernador menemista de la isla, que indujo a la caída de Aurora. Por su parte, Juan Carlos, el profesor de sordos, se murió de un cáncer salvaje sin poder ver cómo su mejor alumna, su hermana, contribuía a que otra vez se pueda vivir en Ushuaia como cuando ellos llegaron.
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