BOCA ENCONTRÓ EL CAMINO CON UN CABEZAZO DE BURDISSO
Hubo dos Boca en uno. El del arranque, apático, previsible, inofensivo. Y el otro, que ayudado por los errores ajenos, terminó siendo el mismo de siempre, el que lastima y mete miedo. Este último Boca ganó con absoluta claridad, se subió a la punta del grupo y quedó en inmejorable posición para lograr la clasificación a la siguiente fase.
El Boca que se vio en el primer tiempo en nada se pareció a ese equipo sólido, agresivo, contundente, que tanto dio que hablar en las últimas semanas. ¿Qué le pasó? Fue extremadamente largo entre línea y línea. Conclusión: jugó cuarenta y cinco minutos iniciales con el freno de mano puesto. No podía atacar y, para colmo, se defendió con dudas.
Así, los colombianos de a poco se fueron animando. Con el simple recurso de poner la pelota al piso y tratar de desequilibrar por los costados, empezó a complicar a la última línea local. Domínguez se dedicó a rotar por todo el frente de ataque y terminó siendo un dolor de cabeza para Schiavi y perea, quienes tuvieron que salir a cortarlo muy lejos del área y de ese modo se descubrían atrás.
El problema de Boca estuvo fundamentalmente en la mitad de la cancha. Cascini, muy solo en la marca, se expuso al toqueteo rival, mientras que tampoco daban señales de vida los creadores. Carlitos Tevez, ne medio de su desesperación porque la pelota no le llegaba, oprtó por tirarse unos metros atrás para tratar de entrar en juego. Tampoco fue solución. Es más, esa movida potenció la anemia ofensiva porque el mellizo Barros Schelotto quedó muy solo para intentar el desequilibrio.
En el segundo tiempo la historia fue bien distinta. porque Boca se puso el traje que mejor le queda y no le dio chances a un Deportivo Cali que terminó preso de sus buenas intenciones. Primero llegó el gol de Burdisso de cabeza, con una aparición fulminante. Ahí ya no hubo más partido. Y en el final el broche, con la entrada de Clemente Rodríguez que definió a lo grande (dedicatoria incluída para Diego) y para cierre el gol de Cangele.
Tres a cero para Boca y las cosas en su lugar.
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