BOCA GANÓ 2-0 Y DIO UN PASO IMPORTANTE.
La noche y la primera semifinal se iban para Boca con una victoria importante, pero no decisiva en el resultado. Ese 1 a 0, de cara al desquite en Cali, representaba poco para todo el pueblo xeneize. El equipo, sin jugar un gran partido, había hecho méritos para más. Pero cuando todo indicaba que se debían conformar con una ventaja mínima, Carlos Tevez, que volvió con todas las luces tras la lesión, estampó un zurdazo al ángulo espectacular para el 2 a 0. Entonces sí hubo explosión de júbilo y la sensación más concreta de que la final de la Libertadores está a un paso.
Más que futbolística, la principal virtud de Boca en el primer tiempo fue no desesperarse aunque el desarrollo fuera trabado y le costase encontrar los espacios. No entró en impaciencias ni cegueras, sino que de a poco fue acorralando a América en su campo; eso sí, con más dominio que profundidad. Los colombianos salieron con un planteo mucho más que cauteloso que el visto en el Monumental. Tuvo una última línea de cinco hombres, ya que los supuestos laterales-volantes, Bustos y Cano, se ponían a la altura de los zagueros. Tal repliegue incentivó las continuas proyecciones de Ibarra.
El rendimiento de los volantes de Boca era más fructífero en la recuperación que en el manejo y la distribución de la pelota. En ese aspecto, la reaparición de Tevez fue un bálsamo, porque desequilibró con su gambeta, a pesar de que varias veces estuvo rodeado por una marca redoblada. No le resultó sencillo a Boca crear peligro, pero aun así pudo desnivelar con un cabezazo de Burdisso y un par de llegadas con Cagna, Battaglia y Tevez.
Si bien Boca controlaba la ansiedad, el reloj empezaba a ser otro rival por tener en cuenta. El alivio llegó a los 41 minutos, con una combinación a la salida de un córner entre Tevez y Delgado, cuyo centro pasado Schiavi cabeceó abajo y esquinado al gol.
La presión de Boca fue más ostensible en los primeros 20 minutos del segundo tiempo y dispuso de varias ocasiones, pero el déficit en la definición y el arquero Zapata ahogaron varios gritos. Aparecieron los excesos y en seis minutos hubo tres expulsados. Cuando el partido parecía entrar en zona muerta, Tevez lo rescató con un golazo que le da vida a la ilusión de Boca.
Golpes y expulsiones
El partido se tornó violento en el final. Todo empezó con las expulsiones de Ibarra y Jairo Castillo, que primero le pegó un puntapié sin pelota al marcador. Este luego le entró fuerte y se patearon en el piso. Estuvo a punto de generarse una gresca general. Seis minutos más tarde vio la tarjera roja Bustos.
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