BOCA GANÓ 2 A 0 Y OBTUVO LA COPA SUDAMERICANA
Boca lo consiguió. Alejado de titubeos y sufrimientos, cerró con una sonrisa franca un 2004 abundante en dolores de cabeza. Como toda conquista y pese a tratarse de un torneo de linaje inferior a los que acostumbró degustar en los últimos años, la Copa Sudamericana le significó una oportunidad para archivar aquellos malos tragos y no dejar pasar en blanco la temporada. La alzó en una Bombonera llena y conocedora sobrada de la gloria continental, aún cuando el equipo xeneize caminó por buena parte del certamen golpeado por convulsiones internas y bajo las secuelas de amarguras deportivas. Hoy, gracias al triunfo sobre Bolívar por 2 a 0, se da el gusto de pronunciar la palabra campeón nuevamente, con el valor extra de paladearla sin la tutela de Carlos Bianchi.
La sonrisa le devuelve el optimismo extraviado en el trauma irresuelto de la sucesión del Virrey, que ahora va encontrando en Jorge Benítez un pretendiente serio. Que el candado al año lo haya echado con esas buenas señales tuvo que ver con una victoria que llegó con la rapidez suficiente como para espantar temores e inseguridades, aunque sobre el final lo hayan fastidiado fantasmas propios de estos tiempos.
Esmerado y listo para desplegar su mejor versión, Boca entregó un primer tiempo muy bueno, de lo más lucido que se le vio últimamente. Arrolló con juego y potencia a un rival que pareció desbordado por la situación. No dio respiro: Tevez, por ejemplo, asustó al arquero Machado a los 23 segundos, con un derechazo cruzado dentro del área; fue la primera de varias llegadas claras, que podían haber redondeado una goleada sólo en la primera etapa si a los locales los hubiese asistido un poco más de precisión al definir. Varios puntos altos había en Boca: Cascini, Guglielminpietro -en su mejor tarea con la camiseta auriazul-, Palermo y Calvo, por encima de otros. El gol cayó de maduro en una jugada fantástica, construida por la derecha con una pared Guly-Tevez, un centro exacto de aquel y el cabezazo limpio de Palermo. Un rato después, Cagna acertó con un pase largo para Barros Schelotto, y el toque hacia atrás del Mellizo encontró el derechazo a la red de Tevez: en sólo 27 minutos, Boca disipaba toda incertidumbre, fuera de un par de penales -uno en cada área- ignorados por el árbitro chileno Chandía, de floja tarea.
El segundo tiempo se le presentaba a Boca como la hora para consolidar lo hecho con tranquilidad, pero aquella falta de contundencia se le volvió en contra. Bolívar incluyó un delantero, Suárez, por un defensor, Colque, y se adelantó sobre la desaceleración de los locales, que no pudieron sostener su presión agobiante de la primera parte. Entonces, los bolivianos inquietaron un par de veces a Abbondanzieri; especialmente, con un remate de Tufiño que hizo rebotar la pelota en el travesaño.
Pese a las turbulencias, lógicas en un equipo que en los últimos tiempos tambaleó más de la cuenta, la diferencia entre el equipo de Benítez y los bolivianos fue superior al 2-0 final. Pero el dato ya es irrelevante: Boca disfruta el placer de haber recuperado su oficio de campeón.
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