BOCA GANÓ DE LA MANO DE CAGNA
Boca de entrada dejó en claro sus aspiraciones. Sabía que suya era la obligación de asumir un rol protagónico y quedó reflejada esa postura cuando a los tres minutos, apenas, Martín Palermo se sacó de encima la marca y apareció muy decidido adentro del área, donde metió un cabezazo frontal que se fue por arriba.
Ahí, en ese intento inicial, Boca hizo circular la pelota, todo sobre los costados y cuando apareció un espacio, llegó el centro en comba, de afuera hacia adentro, que puso al desnudo las dudas defensivas locales.
Pero fue una insinuación. No más que eso. Porque los locales de a poco se fueron adelantando y, a partir del aliento de su gente, empezó a merodear el área de Abbondanzieri.
La lucha en el mediocampo. Ahí Olimpo se multiplicó, corrió de izquierda a derecha y siempre llegó primer que Boca. El problema aparecía en los últimos metros, donde la falta de precisión le impedía generar peligro. Igual casi lo grita poco después de la media hora, cuando Rueda entró solo y lo únio que debía hacer era empujarla, con el arquero y Schiavi resignados. Increíblemente, el delantero le sacó la vista a la pelota y pifió lo que parecía el primer gol del partido.
¿Palermo? Se lo vio muy movedizo durante los cuarenta y cinco minutos. Busca por el medio, por los costados, de arriba, de abajo… Y tuvo otra chance neta, cuando Carreño mandó un dentro desde la derecha y el Loco, luego de un buen enganche que dejó mal parado a su marcador, definió por arriba. Pudo ser su primer grito en Boca.
La actitud de Boca fue bien distinta en el arranque del segundo tiempo. Es que adelantó a los volantes y no tardó en generar peligro sobre el arco rival. En la primera llegada a fondo, Palermo la mandó adentro de cabeza casi sobre la línea del arco. Pero le cometió falta a su marcador y el árbitro, muy cerca de la jugada, anuló el gol.
Un cuarto de hora se jugaba cuando Cagna, desde un ángulo muy cerrado, sacó un remate a media altura que, luego de dar en el palo, se metió.
Olimpo, lógicamente, salió desesperado a buscar la igualdad. Y a puro centro cruzado complicó un par de veces. Pero volvió a golpear Boca. El árbitro cobró un tiro libre muy cerca del área, de izquierda a derecha. Con la barrera muy cerca de la pelota, Cagna metió un soberbio remate que dio en el travesaño y picó adentro. Exquisito.
Este contenido no está abierto a comentarios

