BOCA HIZO LO SUYO Y QUEDÓ PRIMERO EN EL GRUPO
Boca arrancó jugando en un Fórmula 1. Iba a toda velocidad, en una cancha rápida por la lluvia, y lo llamativo es que mostró una asombrosa precisión en esos primeros minutos. Clemente Rodríguez, casi como un wing izquierdo, tuvo un par de combinaciones más que interesantes con Tevez. Justamente, un desborde del lateral, apenas se estaba armando el partido, casi termina en gol de Tevez, quien adentro del área y con espacios sacó un derechazo tremendo, que se fue junto a un palo. Muchos gritaron gol en La Bombonera.
También encontró desequilibrió por el otro lateral, donde hizo de las suyas la dupla Barros Schelotto-Donnet. Es decir, Boca lastimaba, en igual grado, tanto por izquierda como por derecha. Y como si fuera poco, las gambetas frontales de Vargas también se convirtieron en un dolor de cabeza para los jugadores de Bolívar, quienes se agruparon atrás y trataron de cerrarse para controlar las sucesivas embestidas rivales.
A los 16 minutos Cagna hizo una gran jugada personal. Le devolvieron la pared y a la carrera, desde 25 metros, sacó un derechazo volento que se estrelló en el travesaño y picó muy cerca de la línea del arco. Ninguno de sus compañeros pudo llegar para empujar adentro, con el arquero resignado. Al instante lo tuvo Tevez. Otra entrada furibunda y su remate, a quemarropa, fue tapado muy bien por el arquero Fernández.
Tanta era la presión del equipo de Bianchi, que Schiavi jugó decididamente lejos de su arco. Ante cada salida, el marcador central tenía la orden de salir a cortar y muchas veces lo hacía quince metros adentro del campo boliviano.
Otra muy clara, cuando se jugaban 24 minutos de la etapa inicial. Guillermo Barros Schelotto ejecutó un tiro libre desde la derecha, de adentro hacia afuera, y abajo del arco Vargas (solo, increíblemente solo) la tiró por arriba, con el arquero jugado totalmente en el primer palo.
Bolívar, que estaba totalmente jugado en defensa, sorprendió con una salida rápida que encontró a Boca a contrapierna. Tufiño, de buena pegada, sacó un remate alto, combado, que tapó a medias Abbondanzieri y en el camino dio en el travesaño.
Tevez siguió muy metido. Coriía y también jugaba. Pero le faltó el socio que se la devolviera redonda, sobre todo adentro del área.
Boca, claro, mereció la diferencia, aunque tuvo cierto bajón en los minutos finales del primer tiempo. Ya no mostró la profundidad del arranque y sus intentos se limitaban a disparos de media distancia, como el de Donnet que cruzó todo el área y casi se cuela abajo.
Boca siguió presionando y de entrada nomás arrinconó a su rival. Meta centro y a la bolsa. Schiavi, en una aparición sorpresiva, metió un cabezazo inatajable. Gol, tranquilidad y primer puesto en la Copa. De ahí en más, Boca se puso el overol. No jugó bien, es cierto, apenas controló la pelota y aguantó el final que lo conducía sin escalas a los octavos, donde lo esperará el Sporting de Cristal de Perú. Mientras en las tribunas se escuchó con mucha fuerza y frecuencia el “Maradona, Maradona…”
Ya con todo definido, Villarreal y Donnet marcaron el segundo y el tercero en medio de la lluvia. Así Boca que logró lo que quería.
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