BOCA JUEGA CON LA HISTORIA A FAVOR
Boca coraje estará en la pantalla esta noche. Entre tantas negociaciones que hubo en las últimas horas para que el partido con Deportivo Cali sea transmitido en directo, a Adrián Suar se le debe haber cruzado que para la guerra de rating que está capitanendo en Canal 13, el equipo de Bianchi es el ideal. Porque no le teme a las paradas difíciles y dice presente cuando menos se lo espera. Ejemplos sobran…
Para Boca, este compromiso en el estadio Pascual Guerrero es clave. Porque enfrenta al puntero del grupo 8 (Cali tiene 6 puntos y Boca 3). Porque debe sacar al menos un empate para seguir con aspiraciones a clasificarse primero (si es segundo, se le compli cará el panorama). Porque es un escenario, un público y un rival complicados. Y porque, según se desprende de las declaraciones de Bianchi el domingo (“Está visto que es difícil jugar dos torneos a la vez”), el objetivo es, fue y será el mismo de siempre: la Copa Libertadores por encima del torneo Clausura. Por eso, ya apareció en escena tan rápido el Boca B contra Banfield y —de acuerdo a lo que ocurra esta noche— podría seguir rodando el domingo frente a Chacarita.
Los verdiblancos dirigidos por Bernardo Redín, el compadre del Pibe Valderrama en los 80, están con la moral por las nubes: invictos en la Libertadores con puntaje ideal, tras encargarse del Colo Colo (3-2) en Chile y del Bolívar (3-1) en casa. “Para Deportivo Cali este partido es vital porque nos jugamos buena parte de la clasificación a la siguiente ronda”, admitió sin vueltas el técnico colombiano. “El Deportivo Cali debe jugar como lo que es: un equipo grande. Ellos tienen que venir a marcar diferencia. Y la forma de respetar a un rival como Boca es atacándolo”, agregó Tressor Moreno.
Claro que Boca es Boca. Y vale la pena recordar lo que sucedió en la edición 2003 de la Copa, cuando muchos dieron por muerto al equipo de Bianchi después de perder con Paysandú de local. Fue a Belem y lo puso de rodillas con un categórico 4 a 1… “Ahí está. Con Paysandú demostró que tiene tanta experiencia que le permite jugar igual en cualquier parte del mundo. No hay cancha, gente o rival que lo asuste. Porque le sobra lo que hay que poner”, remarca Márcico.
Esa Libertadores marcó un hito. Boca mantuvo un rendimiento igual tanto de local como de visitante (jugó 7 partidos, ganó 5, empató 1 y perdió 1, en cada condición). Pero la diferencia estuvo en que de visitante marcó más goles que de local: 17 afuera, 12 adentro. También en 2001 ganó un partido más de visitante (5 contra 4). En cambio, en 2000, sostuvo su campaña con un rendimiento superlativo en la Bombonera (ganó 6 partidos de local y tan solo uno de visitante).
“El clima será difícil, pero Boca está acostumbrado a ganar de visitante. Aunque Cali, de local, se hace más fuerte porque tiene mucha historia copera. Nosotros jugamos la semifinal del 77 y la final del 78. De esos dos partidos recuerdo que el clima era muy hostil. Nos trataron peor cuando fui con Boca que cuando lo hice con Independiente. De cualquier manera, Boca se agranda cuando las cosas vienen mal. Esa es la mística que le transmitió Bianchi, que sabe elegir jugadores que se sobreponen a estas cuestiones”, dice Pancho Sá, campeón en el 78 ante el Cali que dirigía Bilardo.
Precisamente, Boca tiene de aliada a la historia. El Cali sólo pudo derrotarlo una vez en la Copa. El 2 de mayo de 2001, en el Pascual Guerrero, se impuso 3 a 0. Pero Boca ya estaba clasificado. Y las tres veces que se cruzaron (1977, 1978 y 2001), Boca fue campeón de la Libertadores. Por eso, ahora los colombianos quieren romper ese hechizo. “Este equipo de Bianchi sabe sus condiciones y su capacidad. En ningún momento pierde la línea, es sólido, mantiene el orden a rajatabla y no falla en los sectores donde no se puede fallar. Para el nivel sudamericano es una potencia”, señala Silvio Marzolini.
Más ácido, José Sanfilippo, dispara: “Es una medida justa para ver si Boca está bien. Para mí no lo está a partir del alejamiento de Battaglia. Con Vargas es un desastre porque no siente la marca y los vuelve locos a Cascini, Schiavi y Burdisso. Y por eso a Boca ahora le entran con una facilidad tremenda”.
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