BOCA JUNIOR FUE MÁS QUE RACING SENIOR
Boca con ropa nueva y con algunos pibes de poco oficio le jugó de igual a igual a un Racing con mayor rodaje, que anoche recuperó a dos campeones como Ubeda y Bastía. Y estuvo a punto de ganarle pero terminó conformándose con el empate. El Chino Benítez y Rivarola, dos técnicos interinos que se ganaron su lugar al frente de sus planteles, armaron dos equipos que justificaron largamente el fútbol de verano, sobre todo por lo hecho en el primer tiempo. Estuvo más cerca Boca aunque le faltó profundidad. Racing mostró su orden pero le terminó faltando algo de audacia.
Electrizante, vertiginosa, de ida y vuelta. Así fue esa primera etapa donde se vio lo mejor de la fría noche marplatense. Boca, desde el inicio, dejó una certeza: el equipo integrado por 6 juveniles (finalmente jugó Espíndola por Delgado) salió a dominar a un rival con mayor experiencia. No se quedó en la intención y buscó en profundidad; encontró su líder en la determinación del colombiano Vargas, que a su espíritu combativo natural le agregó buen manejo para convertirse en el conductor del equipo. Y llegó el esperado debut de Palacio aunque no lució en su nivel.
Racing, siempre ordenado, mostró algunas falencias a la hora de salir jugando desde el fondo. Pero tuvo en Angel Morales la claridad que necesitaba. Matute pareció el de los buenos viejos tiempos y le tiró todo su oficio a Gago y Ledesma. A partir de su panorama para habilitar a sus compañeros, fue complicando a Boca. Y así llegó a golpear primero. Fue a los 15 cuando llegó un gol que merece ser guardado en el cofre de los recuerdos: Bastía ganó la pelota en el medio, tiró un sombrero y se la dio a Matute para iniciar la contra. Morales habilitó a Husain por la derecha y llegó el centro bajo para la definición de Lisandro López. Coordinación y precisión en velocidad: imágenes que no suelen verse en el fútbol de verano.
No se quedó Racing. Fue gestando situaciones, siempre con Morales en el rol de conductor y Lisandro y Husain como sus hombres más incisivos y con un intacto Bastía como equilibrio en la mitad de la cancha. Así llegó el penal mal sancionado por Pezzotta: Medrán llegó antes a la pelota y Husain se lo llevó por delante. Pero el arquero le adivinó el remate al propio Husain, el sorpresivo ejecutante.
Boca siguió en su ritmo. A Vargas se le asoció Galarza —amague y desparpajo— que aparecía cada vez con mayor continuidad. Hasta que Morel sorprendió con un tiro libre ejecutado a la perfección para decretar el empate. En el ida y vuelta final de esa etapa, Medrán volvió a salvar a Boca.
Bajó la intensidad en la segunda mitad. El despliegue físico y la vehemencia parecieron quedar en el vestuario, pero las características siguieron siendo las mismas: Boca siempre fue más pero no encontró profundidad en sus avances. Avisó a los 8 por intermedio de Ledesma pero el volante definió mal. Racing se dedicó a esperar pero estuvo a punto de desnivelar un minuto después: a Lisandro le faltaron apenas centímetros para llegar a conectar un centro de Husain.
Sobre el final Boca pudo desnivelarlo: Luis Escalada lo tuvo dos veces y Gago se perdió el tiro del final. Hubiera sido un premio a los pibes que estrenaron la polémica camiseta con ganas y ráfagas de fútbol.
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