BOCA LE DIO OTRO GOLPE A RIVER
El último campeón del fútbol argentino se presentó por primera vez en 2006 con todos sus titulares (no estuvieron Gago y Bilos por distintas lesiones) y no defraudó. Se aprovechó del presente de River, que venía de atravesar una de las semanas más difíciles de su historia, y se llevó el Superclásico disputado en Mar del Plata.
El resultado final fue 3-2, aunque por situaciones pudo haber sido más amplio. De esta manera, Basile prolongó la sonrisa que traía desde el año pasado, mientras que Passarella arrancó su segundo ciclo como técnico del Millonario con una derrota frente a un rival que ya fue su karma en su primera etapa.
En los primeros minutos del encuentro Boca fue el dueño de la pelota y manejó el ritmo a su antojo. Con un medio combativo (Ledesma, Battaglia y Vargas), con dos laterales (Ibarra y Krupoviesa) pasando constantemente al ataque y con dos delanteros (Palacio y Palermo) yendo a todas, el conjunto del Coco se mostró más peligroso de mitad de cancha hacia delante y aprovechó algunas fallas del fondo millonario.
La primera llegada clara la tuvo el Xeneize a los cinco minutos: Abbondanzieri sacó un pelotazo largo, Palermo peinó, Insúa envió un centro desde la derecha y Palacio no pudo conectar el balón. La segunda también fue para los dirigidos por Basile: el Pocho amagó a patear en un tiro libre, tocó para Ibarra y el Negro sacó un remate que se desvió en el camino y salió al lado del palo derecho.
Después de los 20 minutos iniciales, River, que hasta ese momento había insinuado mucho pero se diluía al pisar el área, equilibró el partido. El Millonario se plantó unos metros más adelante, presionó a Boca en la salida y descubrió un hueco a la espalda de Krupoviesa. Por el sector derecho del ataque, con las subidas de Ferrari y las corridas de Oberman y Montenegro, logró inquietar a su adversario.
Sin embargo, siempre demoró la estocada final y permitió que la defensa de Boca se rearmara. La única situación peligrosa de los conducidos por Passarella la tuvo en sus pies Santana, quien recibió un pase en profundidad de Gallardo y definió por encima del travesaño antes del cruce de Silvestre. Después, la Banda intentó con pelotas paradas y tibios disparos desde media distancia.
El gol de Boca llegó cuando los dos parecían conformarse con el empate parcial. Faltaba poco para que Baldassi mandara a los equipos para el vestuario cuando Ibarra metió un pelotazo desde 30 metros, el Coti Fernández rechazó a medias y Krupoviesa, de primera, sacó un remate fortísimo; Lux dio uno de esos rebotes que no se deben dar y Palacio, de cabeza, mandó la pelota al fondo de la red.
Para el complemento, Passarella sacó a Santana y metió a Patiño con el objetivo de que el colombiano se asociara con Gallardo y Montenegro. Pero cuando todavía River no se había acomodado en la cancha, Boca sacó dos goles de ventaja. Ibarra se mandó al ataque como un lateral brasileño, desparramó a varios jugadores por el camino y le sirvió el tanto a Palacio, quien sólo tuvo que empujar la pelota.
El golpe, lejos de dejarlo nocaut, despertó al Millonario. El equipo del Kaiser reaccionó a tiempo y desplegó su mejor fútbol en la noche. Apareció Patiño por derecha y mandó el centro, el Cata Díaz dejó la pelota muerta en el área y Montenegro, con un remate cruzado, marcó el descuento.
En el mejor momento de River, cuando el empate estaba al caer y Montenegro había desperdiciado una chance clara, irrumpió en escena el Cata Díaz, clavó un tremendo zapatazo de tiro libre y sentenció la historia. El defensor, que se había equivocado feo en el tanto del Millonario, apuntó al palo del arquero (el izquierdo) y colgó la pelota en el ángulo superior.
Boca pudo haber goleado de contraataque, pero perdonó. River achicó distancia en la última jugada del partido, con un tanto de carambola del Coti Fernández que hizo enojar por unos instantes al Coco Basile. En definitiva sólo sirvió para decorar un marcador que de todos modos fue favorable, otra vez, para el Xeneize. El martes, la revancha en Salta.
FORMACIONES Y CAMBIOS:
RIVER: Germán Lux; Paulo Ferrari, Leonardo Talamonti, Leandro Fernández, Federico Domínguez; Jonathan Santana (ST Jairo Patiño), Andrés San Martín, Víctor Zapata; Marcelo Gallardo; Daniel Montenegro (ST 45m Darío Conca) y Gustavo Oberman (ST 11m Gonzalo Abán).
DT: Daniel Passarella
BOCA: Roberto Abbondanzieri; Hugo Ibarra, Matías Silvestre, Daniel Díaz, Juan Krupoviesa; Pablo Ledesma (ST 24m Neri Cardozo), Sebastián Battaglia, Fabián Vargas; Federico Insúa (ST 34m José Calvo); Rodrigo Palacio y Martín Palermo (ST 29m Marcelo Delgado).
DT: Alfio Basile.
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