BOCA LE GANÓ 3 A 0 A SAN LORENZO
De todo hubo en esos primeros minutos de pura tensión. Atacaba uno, respondía el otro. Vale detenerse en el polémico minuto cuatro. Tiro libre para san Lorenzo, de izquierda a derecha. Casi cuarenta metros al arco y Romagnoli que lo hizo en forma de centro. Por el segundo palo, Michelini entró como una tromba y metió un cabezazo cruzado. ¿La primera sensación? Gol legítimo, sin dudas. Pero el línea no dudó en sancionar la posición adelantada. Y una cuestión clave: no hubo reclamos de los jugadores de San Lorenzo y tampoco de su técnico Néstor Gorosito, quien antes de jugar este partido advirtió que a su equipo lo suelen perjudicar los árbitrajes.
Lo cierto es que en la réplica, con todavía todo San Lorenzo volviendo de la anterior jugada, Carreño picó solo en profundidad, quedó cara a cara con el arquero y en lugar de fusilarlo de primera, como haría la mayoría, metió un enganche fenomenal y después definió alto.
A partir de ahí se dio un lindo ida y vuelta, con más velocidad que precisión. San Lorenzo, obligado a buscar la igualdad, sumó más gente en ataque, pero sus intentos nacían y terminaban igual. No había sorpresa y entonces la defensa local fue ganando confianza. Boca, en cambio, jugaba igual de rápido, pero tenía otras variantes en ataque. Carreño se movía por derecha y desequilibraba. Iba por la izquierda y también. Palermo, con más voluntad que otra cosa, también fue un dolor de cabeza (de arriba, sobre todo) para los centrales visitantes. Y Guglielminpietro siempre encontraba un espacio para lastimar con su zurda.
Cada ataque de Boca era un tentación de grito limpio para sus hinchas. porque llegaba Carreño, Palermo, Vargas, también Cagna. Y hasta los defensores como Traverso y Schiavi se cansaron de ganar en los centros. Para colmo, San Lorenzo se desesperaba y sacaba a la luz los enormes problemas defensivos que tiene. Así quedó demostrado en el segundo gol. Dudaron todos atrás, hasta el arquero, y Guglielminpietro, muy cómodo, la empujó en la línea del arco.
En el segundo tiempo, San Lorenzo -lógicamente- se fue abiertamente al ataque. Pero más por obligación que por convicción. Se adelantaron los laterales, también los volantes y no hubo forma de entrarle a la cerrada defensa de Boca, que se agrupó en el fondo e hizo muy bien los relevos. Entonces, cada contra local era medio gol. Palermo fue constante, es cierto, aunque no tuvo puntería. Ya con todo definido, Cangele marcó el tercero y ahí todo fue fiesta en La Bombonera. Hubo toques, algún que otro lujo y toda la impotencia de San Lorenzo.
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