BOCA LE GANÓ A INDEPENDIENTE
Sonaba raro esto de que Boca e Independiente jugaran un sábado. En fin, todo por la seguridad. Es que la tercera fecha también presentaba el choque entre Racing y River. La cuestión es que el partido más atrapante tenía como escenario testigo a La Bombonera, con amplia mayoría de hinchas locales en las tribunas. Los dos llegaban con puntaje ideal y buscaban sumar de a tres nuevamente, aunque esta vez ante un rival directo en la lucha por el título. De todas maneras, el camino recién comenzaba.
El arranque del juego tuvo como protagonista, casi único, al equipo del Coco Basile, que salió de entrada a presionar en campo rival y se llevó por delante a un Rojo desconocido. Los de Burruchaga no hacían pie y sólo se limitaban a esperar. Entonces, el partido se planteaba muy claramente: el xeneize tenía la iniciativa e Independiente observaba, sin demostrar intenciones ofensivas. Al menos en ese cuarto de hora inicial.
Las diferencias estaban de tres cuartos de cancha hacia delante. Allí, Boca era más explosivo y profundo, y marcaba una evidente superioridad. Palacio, Marino y Cardozo se movían mucho y lastimaban. Fue casualmente éste último quien se animó, encaró desde el medio hacia la derecha, se metió en el área y remató. La pelota salió por arriba del travesaño. Era un aviso, y la confirmación de que el dominio era todo azul y oro.
La siguiente estuvo en los pies del tucumano Krupoviesa. Probó desde afuera del área y complicó a Ustari con un buen zurdazo, aunque el arquerito finalmente se quedó con la pelota. Independiente no encontraba la forma de escaparle al asedio del local, que era mucho más y sólo necesitaba una cuota de punch en los metros finales.
Pero el Rojo daría señales de vida. El boliviano Lorgio Alvarez se metió en el área por derecha, enganchó para adentro y metió el zurdazo bajo: cerca del palo izquierdo de Bobadilla. El arquero paraguayo no tenía trabajo, mientras que Armenteros, Montenegro y Denis aportaban poco y nada pera que las aspiraciones del conjunto de Burru fueran otras.
Lo de Independiente no sería más que un amague. Boca mantuvo la actitud y fue otra vez a la carga. Y así empezaron a caer las situaciones de gol, una tras otra. Primero la tuvo Marino, después de que Palermo le bajara la pelota de cabeza. Luego Battaglia, también por arriba. El visitante ya no podía aguantar y llegó la apertura del marcador: a nueve del entretiempo, Silvestre ganó entre todos en el corazón del área y cabeceó ante las dudas de Ustari al momento de salir del arco. La pelota le pasó cerca al arquero, pero ya no podía hacer nada. Estaba bien.
En desventaja, el Rojo insinuó tímidamente una reacción, que enseguida se desdibujó. Una buena jugada de Armenteros derivó en un cabezazo de Denis, que se fue muy lejos. Sobre el cierre, Boca fue una tromba y pudo aumentar en más de una ocasión. La más clara estuvo en los pies de Marino, luego de un error garrafal del colombiano Marín: Cardozo tiró una pared con Palacio, envió un centro pasado desde la derecha y el ex Newell’s, solo, la tiró afuera, de zurda.
Sólo restó tiempo para dos nuevos avances del local, uno a través de Silvestre y otro desde la cabeza del Cata Díaz, ambos bien controladas por Ustari. Y un cambio obligado: Calvo por Ibarra, golpeado. Llegó el descanso.
Surgían, al menos, dos interrogantes de cara a la parte final. ¿Aparecería el Independiente contundente de los segundos tiempos? ¿O Boca continuaría siendo amo y señor del partido? En primera instancia, la cuestión pareció seguir de la misma forma, aunque con los dirigidos por Burruchaga levemente más adelantados en el campo.
Ante esta situación, el equipo del Coco planteaba el partido de contraataque. Y en cada salida rápida había olor a gol. En la primera, Palacio desbordó por izquierda y se la dio a Palermo, pero el goleador fue tapado justo antes de rematar. El trámite era cada vez más abierto, de ida y vuelta. Cualquier cosa podía pasar en el comienzo de la nochecita en La Bombonera.
En la respuesta, Orteman tuvo el empate en su cabeza pero no supo definir frente a Bobadilla. Con la intención de ganar en claridad, Burru mandó a la cancha a Rodrigo Díaz en lugar de Armenteros, de pobre actuación. Independiente manifestaba un evidente cambio de actitud, pero sufría una enormidad su propia imprecisión y no encontraba la forma de llegar con peligro.
Pero logró traspasar esa barrera el Rojo. Y eso significó el peor momento de Boca en el partido. Montenegro avisó con un zurdazo desde la medialuna del área que se fue muy cerca y Denis, desde la misma posición aunque con un derechazo, a punto estuvo de empatar. El ingreso de Rodrigo Díaz le daba al equipo de Burruchaga el fútbol que necesitaba. Basile, en tanto, hizo debutar a Dátolo y sacó a Marino.
Boca sí era punzante en el tramo final y también dispuso de algunas chances, para liquidar el pleito: un remate de Ledesma, primero, y un cabezazo de Silvestre que Marín rechazó en la línea tras una mala salida de Ustari. Independiente arañó la igualdad en su última excursión al área xeneize: Machín desbordó a todos por derecha, tiró el centro y nadie pudo meterla abajo del arco. Para los de Avellaneda, la ilusión se desvanecía.
Y terminó de evaporarse cuando el árbitro mundialista Horacio Elizondo pitó el final. Boca volvía a festejar, alcanzaba su propio récord de diez triunfos consecutivos y se trepaba a la punta del Apertura, en soledad al menos hasta mañana. Independiente volvió a jugar sólo un tiempo y lo pagó caro ante un rival que no perdonó al momento de sacudir la red de enfrente. Así, quedó en el camino un nuevo obstáculo en la Misión Tricampeonato que en La Boca afrontan desde hace tres fechas.
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