BOCA LE GANÓ AL AMÉRICA DE MÉXICO CON MOMENTOS DE MUY BUEN FÚTBOL
Era la tercera, nomás. La tercera presentación de Boca en Estados Unidos era la vencida; para ganar (después de dos empates ante las Chivas y uno que terminó en derrota por penales) y sobre todo para mostrar novedades, sonrisas, chispazos alentadores.
Apareció algo del Nuevo Estilo B (por Brindisi) en el triunfo ante el América de Ruggeri. Mucho de Guglielminpietro, ya la revelación de la gira. Otro aviso de Pablo Ledesma: un golazo desde afuera del área para que nadie se olvide del enorme futuro que tiene el volante.
Boca intentó jugar al fútbol en un estadio de beisbol. Y no es un chiste. El impresionante SBC Park, donde los Giants de San Francisco son locales, mostró sus lujos (estadio con cuatro años de antigüedad que costó 225 millones de dólares y que cuenta con 63 suites y butacas para 41.059 personas) y sus miserias (el penoso estado del campo de juego). Por allí, donde el diamante del beisbol castigaba en forma grosera el verde césped, Guglielminpietro y Cangele intentaban hacer correr por abajo la pelota y llevarla con peligro hasta un debutante conocido que defendía el arco del América: Sebastián Saja.
Y no les fue mal, en ese primer tiempo con obstáculos. Sobre todo a la cara más nueva del Boca y más prometedora que pasó por Estados Unidos: Andrés Guglielminpietro. Con la camiseta número nueve y arrancando desde la izquierda, el Guly se las ingenió para meter varias veces la diagonal, patear al arco en otras y habilitar en cortada a Cangele en la jugada del penal que luego convirtió Schiavi (24 minutos). Después, el hombre con pasado italiano se acordó de su época de centrodelantero en Gimnasia y la mezcló con su experiencia europea: inició la jugada en el medio y enseguida se metió en el área y bajó de cabeza un centro de Jerez para que Carreño (segundo gol suyo en la gira) sellara el 2 a 0 a los 30 del primer tiempo.
Dinámica, movilidad y ganas de agarrar la manija (aún sin jugar de enganche) de parte de Guglielminpietro, entonces. La capacidad para desequilibrar en la zurda de Cangele, por afuera o por adentro. Todo para Boca, en media hora de buen juego y algunos detalles distintivos como la idea de presionar más arriba y la intención de jugar por abajo. Después, en la segunda parte, reguló un poco hasta que el derechazo de Ledesma despertó a propios y extraños de la siesta.
Pero para imaginar con mayor precisión cómo va a absorber el estilo Brindisi hay que sumarle a Abbondanzieri, Matellán, Cascini y, por supuesto, a Tevez y Palermo arriba mientras se espera a Barros Schelotto.
Antes de eso, el presente, el Boca que dejó Estados Unidos y va rumbo a Japón. Un Boca que gustó más, entre otras cosas, porque quiso más.
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