BOCA NECESITA GANAR PARA SOSTENER SU SUEÑO DE CAMPEÓN Y RIVER PARA SALVAR UN POBRE TORNEO
“La cita será a las 16 en el estadio Monumental. Boca, el puntero del Apertura, llega al choque con River, con un mal de ausencia por la lesión de Carlos Tevez, figura clave en su estructura. Por su talento, por su potencia y por su gran actualidad. Pero éste es el Superclásico del fútbol argentino, con todo lo que implica en expectativas y en pasiones. Entonces, no hay excusas para ofrecer. Tampoco las tendrá River recordando las frustraciones que provocaron las llegadas y las deserciones de Marcelo Salas y Marcelo Gallardo. Ni la deslucida campaña que lo alejó de los puestos decisivos. Será, como siempre, un choque de tensiones con promesa escasa de grandes rendimientos futboleros. Porque no aparecen respaldados con esplendores ninguno de los dos. Al contrario.
Boca, que había empezado con contundencia el torneo, empezó a perder aire (léase solidez) en las últimas fechas. Por eso a su derrota en Rosario, frente a Newell’s, le siguió un pálido empate ante el alicaído Independiente la semana pasada. Y sumada, la lesión de Tevez. Entonces, la débil propuesta ofensiva de Iarley y Donnet buscará ser reforzada con el ingreso de Antonio Barijho en el lugar del goleador ausente. Las otras novedades son el regreso de Raúl Cascini (tras cumplir su suspensión) por Miguel Caneo y la salida de José María Calvo, lesionado. Su puesto lo ocuparía, nuevamente, el colombiano Luis Perea, aunque también sonó el nombre de Joel Barbosa. La poco apreciada Copa Sudamericana ya es un olvido. El Boca titular se quedó a la espera de este clásico. Y necesita la victoria (diría Perogrullo) para mantener distancia sobre San Lorenzo, casualmente su próximo rival tras el paréntesis por los partidos de la Selección por las Eliminatorias. Pero para intentarla no podrá escudarse en la folclórica paternidad, tendrá que mejorar su rendimiento colectivo.
Las obligaciones de River no son diferentes. Su empate ante Vélez y su ajustada clasificación en la Copa Sudamericana, ante Libertad de Paraguay, no le proveen buenos soportes. Pero hay un incentivo anímico que lo respalda, y lo condiciona, según dicen los propios protagonistas: ganarle a Boca, complicarle su tránsito de puntero y, de paso, disimular con una victoria de envergadura la pobre campaña que está exponiendo.
La entrada de Daniel Ludueña por Luis González (irá al banco) y la confirmación de Darío Husain en el puesto del lesionado Chori Domínguez son las únicas variantes que dispondrá el técnico Manuel Pellegrini. Habrá dupla de volantes centrales, Mascherano y Guillermo Pereyra, como otras veces. Y presionará el compromiso de emplear un dispositivo ofensivo. Palabras, al fin de cuentas. Que dejarán de tener valor en cuanto la pelota comience a rodar por el verde césped.
Habrá un amplio operativo de seguridad para garantizar este alivio de violencia de las últimas semanas y estarán abiertos los conductos de la emoción futbolera, como siempre. Boca está en la punta y pretenderá afirmarse, aún con sus flaquezas. River viene lejos y buscará reivindicación, a pesar de sus desconciertos.
Juegan River y Boca. No importan los últimos datos. Interesan la rivalidad y la historia. Para mantener la leyenda.
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