BOCA NO TUVO RESTO
Las pocas esperanzas que tenía Boca de igualar a River en la punta del Clausura y forzar un desempate quedaron en el césped del Nuevo Gasómetro. Porque la juvenil alineación que presentó Bianchi perdió 1 a 0 con San Lorenzo en un partido que pudo haber sido para cualquiera.
El partido arrancó tal como se preveía. Con ambos equipos ofreciendo generosos planteos ofensivos. Los dos estaban obligados a ganar. Y así se pararon en la cancha. Los chicos de Boca, sin presión, rápidamente pusieron en evidencia las ventajas que durante todo el campeonato ofreció el fondo local. Pero no consiguieron marcar.
San Lorenzo, empujado por su gente, también respondía. Y pegó primero. A los 22, Pablo Zabaleta, una de las figuras del equipo de Gorosito, cabeceó desde un ángulo complicado un centro de Walter Montillo y superó la estirada de Caballero.
Después del gol, el partido se abrió. Boca se lanzó decididamente a buscar el empate. Y estuvo cerca. A los 30, Cangele se lo perdió luego de una gran jugada personal. San Lorenzo, en tanto, se refugió atrás para salir de contra, entregándole la iniciativa a los de Bianchi.
Pero a Boca le faltó precisión en los últimos metros. Curiosamente, el gran déficit de San Lorenzo en todo el campeonato. El equipo de Bianchi terminó el primer tiempo sin poder superar a Ramírez.
Como dato curioso, el partido en el Nuevo Gasómetro comenzó siete minutos antes que el de River. Por eso, los jugadores de Boca se enteraron en el vestuario del gol de Gallardo que ponía 1-0 arriba a los de Astrada sobre Rafaela. Una clara prueba de que Bianchi, que en general no descuida esos detalles, tenía puesta la cabeza en la Libertadores.
El inicio del complemento mostró a un Boca más ambicioso. Cangele, primero y Colautti después, desaprovecharon dos excelentes chances de empatar el partido. Ramírez, luego de un comienzo con dudas, empezó a convertirse en figura.
De contra, San Lorenzo creaba peligro. A los ocho, Luna se lo perdió luego de una gran jugada personal en la que dejó a varios jugadores de Boca en el camino. Podría haber sido el gol del campeonato. Pero el juvenil delantero del equipo de Gorosito volvió a pagar caro sus dudas en los últimos metros.
El partido se hizo de ida y vuelta. El gol rondaba las dos áreas. Cangele, muy activo, tuvo la mejor oportunidad para Boca. Pero su disparo se estrelló en el palo.
Con el paso de los minutos, Boca incrementó la presión. Tomó el control de la pelota y dominó el juego. Sin embargo, se alejó de Ramírez. San Lorenzo, que ya apostaba todo a la contra, pudo respirar. El partido entró en una meseta. Y mientras la tarde se hacía noche en el Nuevo Gasómetro, las radios empezaron a convertirse en las protagonistas. Trayendo las noticias de lo que pasaba en el Monumental y Quilmes, las dos canchas en las que también se jugaba el futuro de los dos equipos.
El final no ofreció nada nuevo. Como si los dos entendieran que estaba todo decidido. Así llegó el pitazo de Favale. Como un extraño designio del destino, los dos terminaron hablando de la misma obsesión: la Copa Libertadores. Boca, pensando en el decisivo partido ante Once Caldas en Colombia. San Lorenzo, festejando el ingreso a un torneo que desde siempre es el objetivo principal del club.
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