BOCA PERDIÓ EL INVICTO EN ROSARIO
Boca fue, desde el vamos, el que quiso más. Quedó demostrado en el protagonismo, casi excluyente, que tuvieron Tevez y el brasileño Iarley. Entre los dos armaron una dupla que complicó y mucho a la defensa local.
El partido, al menos en el primer tiempo, se caracterizó por el vértigo que de a ratos fue excesivo. Y así entonces se caía en imprecisiones de uno y otro lado. Pero daba toda la sensación de que los de Bianchi se ponían en ventaja, sobre todo con la presión que metían los laterales. Porque tanto Clemente Rodríguez como Calvo, se adelantaron más allá de la mitad de la cancha y los rosarinos no podían salir.
Claro que en el fútbol nada está escrito. Y hoy, en Rosario, quedó más demostrado que nunca. Porque vino una pelota cruzada al área, Schiavi se quedó clavado y en el punto del penal apareció Cuqui Silvani, justo un histórico riverplatense, para poner la diferencia que, a no dudarlo, era sorpresiva por lo que había hecho uno y el otro.
Boca se desesperó. Quería empatar cuanto antes. Y en ese cuarto de hora final del primer tiempo equivocó los caminos. Porque en lugar de seguir jugando igual, con la pelota al piso y dándole el mismo protagonismo a Tevez y a Iarley, optó por el pelotazo al corazón del área. Un error, más allá de que casi consigue la igualdad cuando Schiavi cabeceó a un rincón y Guiñazú, donde estaba paradito, la sacó como pudo.
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