BOCA SACÓ MUY RÁPIDO LA DIFERENCIA
Boca, casi sin darse cuenta, se encontró con la diferencia. Porque todavía se estaba armando el partido cuando Estévez sacó un derechazo violento, desde fuera del área, que el arquero no pudo controlar. Dio rebote hacia el medio y ahí, ¿quién apareció? Sí, el hombre del momento: Carlos Tevez. Que a la carrera, de pique al suelo, la empalmó y decretó el uno a cero.
Era el gol y la diferencia, era Boca que se colgaba bien en lo alto de la punta del campeonato con una diferencia considerable de cinco puntos sobre Rosario Central. Todo, a esa altura, estaba dado para que Boca se luciera. Para que tocara la pelota hacia los costados y aprovechara la desesperación de Banfield. Pero, curiosamente, no pasó una cosa ni la otra. Primero porque Boca en la etapa inicial jugó mal. Del principio al final. Fue lento, no tuvo sorpresa y se dedicó excesivamente a cuidar la ventaja. ¿Era necesario tantos recaudas? No, porque quedó claro que cada vez que intento, sobre todo desde los pies de Tevez, encontraba los espacios para entrar. Era cuestión de proponérselo y nada más. Bueno, ahí Boca quedó en deuda. Para colmo, Banfield no encontró los caminos para torcer la historia. Probó siempre de arriba, para aprovechar al grandote Bilos, quien curiosamente nunca pudo gnarle en el salto a Schiavi. Hasta que se lesionó y tuvo que entrar en su lugar Raponi. Ahí no hubo más remedio que poner la pelota al piso y buscar por abajo. Vaya paradoja: fueron los mejores minutos del visitante.
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