BOCA TROPEZÓ CON COLO COLO EN CHILE
Una complicación, apenas. No más que eso. Porque Boca, pese a esta inesperada derrota en Chile frente a Colo Colo, tiene todo a su favor para avanzar a la siguiente fase de la Copa Libertadores. Es que quedó con nueve puntos al igual que Bolívar, su rival en la última fecha. Conclusión: con un empate se aseguraría el primer lugar por mejor diferencia de gol, ya que tanto los chilenos como Deportivo Cali acumulan seis puntos cada uno y se enfrentarán entre sí.
Boca salió a jugar con la misma convicción de los últimos días. Se lo vio en ese arranque muy decidido a llevarse por delante al rival. Perea en un lateral y Calvo en el otro, le dieron una salida permanente. Faltaba, sí, encontrar espacios en los metros finales para concretar todo lo bueno que se hacía hasta tres cuartos de cancha. Defensivamente no había problemas, en la marca todo estaba controlado, pero faltaba dar la puntada final.
Colo Colo, ante este arranque de partido, no sabía qué hacer. Confundido en las marcas y sin un horizonte ofensivo claro, pasó veinte minutos complicados. Paulatinamente, no obstante, el juego se fue emparejando. Hacia abajo, lamentablemente, porque el partido entró en un pozo del que costó salir. Hubo mucha fricción y las situaciones de peligro se pegaron un faltazo sin aviso.
El argentino Espina, que había arrancado con una lentitud pronunciado, se puso a su equipo al hombro y asumió el rol de conductor. Con el simple recurso de poner la pelota al piso y de meter pases en profundidad muy oportunos, los locales pasaron sin escalas de dominados a dominar.
El propio Espina, a los 33 minutos del primer tiempo, ejecutó un tiro libre cruzado, por el segundo palo apareció solo Enríquez, que metió un cabezazo cruzado, sin que nadie lo salga a encimar.
De ahí al final de la etapa, se vio un Boca desconocido. Previsible, errático, terminó siendo totalmente dominado e incluso pudo haberse ido en ese primer tiempo con un gol más sobre sus espaldas.
El segundo tiempo mostró a un Boca más audaz. Buscó, es cierto, con mucha insistencia, pero le faltó claridad y sobre todo pausa para encontrar el camino. Curiosamente casi lo festeja en el último intento, cuando un esquinado cabezazo de Schiavi fue despejado con esfuerzo por la figura de la noche, el muy buen arquero Bravo.
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