BOCA VENCIÓ 3-0 AL DEPORTIVO CALI Y QUEDÓ MUY CERCA DE PASAR A LOS OCTAVOS DE FINAL DE LA COPA
“Boca tiene todas las fórmulas. Una, la de estos días, es armar una victoria que parece corta y luego desplegarla hasta volverla cómoda. Así lo hizo ante Racing, el domingo y por el Clausura. Así lo ratificó anoche, contundente y ganador, para despachar al Deportivo Cali por 3-0 en la Bombonera y por la Copa, para quedar a un paso —un paso chico, tangible— de la clasificación para la próxima fase.
Casi ni es un recuerdo importante que todo comenzó como un primer tiempo de demasiado enredo y demasiada discusión de la pelota en la mitad de la cancha. Cali no eligió un esquema con osadías: una línea de tres bien atrás, cuatro jugadores dando lucha en el medio, otros dos un poco más adelante, y un único delantero neto. Así, había dos equipos agazapados, esperando la oportunidad, pero sin construir esa oportunidad. Boca exponía claridades en Vargas o en Cascini, pero no conseguía que a Barros Schelotto y a Tevez la pelota les llegara con limpieza.
Pero está claro que Boca es un equipo experto en paciencias y sabio en el arte de evitar desesperaciones. Conducido por Bianchi, ya hizo una historia grande mostrando, entre otras cosas, que sabe esperar. Y, con esa lógica, golpeó a las puertas del triunfo en la mejor situación que tuvo y la puerta se le abrió. Fue a los 12 minutos de un segundo tiempo en el que largó con más determinación. Tevez sacó un tiro libre preciso, desde la izquierda y hacia el centro del área, y Burdisso hundió la pelota de cabeza en el arco rival para cambiar la noche.
No se quedó en eso Boca. A su manera, con su solidez, fue controlando al Cali y al partido y terminó apoderándose de todo lo que necesitaba encontrar en la cancha. Tanto, que transformó en interesante un juego que un rato antes aburría. Tanto, que en los últimos minutos extendió la distancia mínima a una diferencia grande, con los goles de Clemente Rodríguez y del ingresado Cangele. Muy bien Burdisso, sin fallas Vargas, eficaz Clemente, en crecimiento Tevez, bien Iarley (jugó el segundo tiempo por Cagna), parejos los demás. Un cóctel eficiente para repetir dos verbos que ya son hábito: ganar y sonreír. No hay sombras a la vista que amenacen a esas buenas y envidiables costumbres. Las costumbres de Boca.
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