BOCA VENCIÓ A INDEPENDIENTE Y TODAVÍA ESTÁ EN LA PELEA
El Boca alternativo que presentó hoy Carlos Bianchi mostró una excelente imagen ante Independiente y consiguió la victoria necesaria para seguir soñando. Con goles de Caneo, Calvo y Bracamonte, venció con total justicia 3 a 1 en La Bombonera. Independiente, que descontó a través de Rivas, terminó el partido con nueve por las expulsiones de Federico Domínguez y Castagno Suárez.
Los suplentes de Boca dieron mucho más de lo que se podía suponer en lo previo. Estévez ratificó su conocida calidad, pero además Jérez mostró que es una buena alternativa en el lateral derecho y Bracamonte aportó lo habitual: su actitud para ir siempre y no dejar que la defensa rival lo descuide.
A los 9 minutos del primer tiempo, Boca estuvo muy cerca de dar el primer golpe, cuando Bracamonte le ganó en el salto a Albil y su cabezazo dio en el travesaño. No fue gol de casualidad.
A los 21, el árbitro ignoró un claro penal de Milito en el área de Independiente, cuando el central extendió los brazos e interceptó un centro que llegaba desde la derecha. Para Claudio Martín, fue casual, aunque la mano de Milito buscó claramente la pelota.
El visitante lo tuvo a los 29, cuando Milito ganó en el área de Boca y estrelló su cabezazo en el palo derecho del arco de Caballero. Fue lo único que mostró el equipo de Ruggeri.
Boca llegó al gol en un momento en el que parecía dominado por el toque de los volantes de Independiente. Fue a los 38, cuando Bracamonte le ganó en el salto a Franco en el área y le bajó la pelota a Caneo, que definió a un costado de Albil. Era el 1 a 0 para el Boca de los chicos.
Un minuto después, Federico Domínguez terminó de complicar el partido para Independiente cuando le tiró un manotazo en la cara a Jerez, que exageró el golpe. El árbitro creyó que había mala intención y expulsó al lateral visitante.
El primer tiempo se fue con la impresión de que, si Boca se mantenía tranquilo, no podía tener problemas con este pálido Independiente. El equipo de Ruggeri jugó mal, sólo inquietó con algún centro aislado y no hizo pesar, en ningún momento, la mayor experiencia de sus hombres.
Y en los primeros minutos del complemento el dominio de Boca, lejos de disminuir, creció. A los 2 minutos Fabbro estuvo muy cerca de aumentar a la salida de un corner, ante una defensa totalmente dormida. Poco después Donnet tiró un sombrero bárbaro y le tapó el gol Albil.
Y a los 5 Boca cristalizó su mayor peso en el juego, que ya era evidente. Fue después de una serie de rebotes en los que Independiente se había salvado de milagro. En el toque final, Bracamonte la pasó atrás y llegó Calvo para liquidar y marcar el 2 a 0 merecido.
Después, Boca manejó el trámite con comodidad ante el descolorido equipo de Ruggeri. Estévez era una pesadilla por derecha y el equipo estaba cerca de la goleada. Del otro lado, Independiente sólo aparecía con algún desborde aislado de Rivas o la vergüenza de Milito con alguna corajeada.
Y entonces llegó el anunciado tercer gol. Fue a los 30, después de uno de los centros en los que tanto sufría la defensa de Independiente. Bracamonte aprovechó una pelota perdida para decretar el inapelable 3 a 0.
Después, sí, Boca se limitó a aguantar, aunque se mantuvo expectante para ver si podía concretar en alguna contra. Independiente descontó luego de una buena jugada de Rivas a los 41, pero cualquier esperanza de remontar se esfumó cuando Castagno Suárez se hizo echar por tirarle una patada de atrás a Estévez.
En el último partido del campeonato como local, los hinchas de Boca tuvieron la alegría de una victoria de sus chicos en un clásico. Ahora le pueden cantar “hijos nuestros” a Independiente (con esta victoria Boca pasó arriba en el historial) y seguir pensando en la Copa. Y hasta podrán soñar con el campeonato si River no le gana a Olimpo.
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