BOCA Y EL SANTOS JUEGAN LA PRIMER FINAL EN LA BOMBONERA
Es la clase de acontecimientos que le gustan a Boca. Para los que se cree hecho a medida. Especialmente este Boca de Carlos Bianchi, que forjó una estirpe copera que está a punto de mejorar el legado que dejó Juan Carlos Lorenzo en la Copa Libertadores en la década del setenta. Será la tercera final en los últimos cuatro años, con el mismo conductor en el banco de los suplentes, con algunos protagonistas que se repiten en la cancha (Ibarra, Burdisso, Battaglia, Delgado y Guillermo Barros Schelotto) y el inevitable recambio que hace méritos para grabar su nombre en molde dorado.
Por capacidad y convencimiento, y para extrañeza de nadie, Boca protagonizará la 45ª definición del torneo de clubes más importante de América del Sur. La competencia continental por excelencia. El primer choque con Santos será hoy, a las 21.40, en una Bombonera repleta, con la efervescencia lógica de las grandes ocasiones. Así lo amerita el cruce de dos equipos que representan a los dos países que son las potencias futbolísticas del hemisferio sur. Por si todo esto no bastara, la historia vigila con la grandeza de un hito, con aquella final de hace 40 años, que el Santos de Pelé y Coutinho conquistó sobre el Boca de Rattin y Angel Clemente Rojas.
Este nuevo capítulo de rivalidad coronará a un nuevo campeón el miércoles próximo, tras el desquite en el Morumbí, de San Pablo.
Se tratará también de un duelo de estilos. La fortaleza táctica de Boca, su concentración, su disciplina para interpretar lo que demanda el partido y el vuelo que le dan sus atacantes contra un rival de espíritu ofensivo, no tan experimentado, que crece y se potencia con la pelota en los pies y pasa zozobras a la hora de recuperarla; un equipo dado a ciertos desequilibrios, pero que hasta ahora hizo pesar más sus virtudes por sobre los defectos.
Boca, con razón, se permite ser optimista. Su peor momento en el torneo ya quedó atrás, con aquella derrota por 1 a 0 ante Paysandú en la Bombonera. Desde entonces se anotó cinco triunfos consecutivos, con el desquite en Belem y las series ante Cobreloa y América, adversario este último al que humilló hace seis días con una goleada por 4 a 0 en Cali.
Salvo la marginación del desgarrado Crosa, Boca llega con sus mejores piezas. Reaparecerá Guillermo Barros Schelotto, recuperado de una ruptura fibrilar en el muslo derecho. El jugador emblema de este Boca (es uno de los goleadores, con seis tantos) integrará el tridente ofensivo con Delgado (6) y Tevez (4). Los tres suman 16 de los 24 goles a favor en los 12 encuentros.
Santos representa un estilo siempre atractivo: sus integrantes son mayormente jóvenes, atrevidos, habilidosos. Para graficar estas características se suele hacer hincapié en su conductor y cerebro, Diego (18 años), y en uno de sus delanteros, Robinho (19), rápido y gambeteador. Posee al goleador del certamen: el centrodelantero Ricardo Oliveira (23) hizo 9 tantos y hace una semana reapareció tras una lesión en una rodilla que lo marginó durante más de un mes. Una baja importante será la del volante derecho Elano, que se repone de un golpe en una rodilla. Lo sustituirá Fabiano, que viene de hacerle un gol en Medellín a Independiente por las semifinales.
Santos también defenderá su condición de único invicto del torneo. Se adjudicó el Grupo 3, que integró con América de Cali, 12 de Octubre y El Nacional (Ecuador). En la etapa final eliminó a Nacional (Uruguay) por penales, Cruz Azul e Independiente Medellín. Ambos equipos tienen el mismo porcentaje de efectividad: 72,22 por ciento. Boca ganó ocho cotejos, empató dos y perdió dos. Santos triunfó en siete e igualó cinco.
El aval de los técnicos
A Carlos Bianchi le fue siempre bien ante los brasileños por la Copa Libertadores: con Vélez le ganó la final a San Pablo, y con Boca, a Palmeiras. Le‹o festejó ante los argentinos en dos definiciones de la Copa Conmebol: con Atlético Mineiro superó a Lanús, y con Santos, a Rosario Central.
Este contenido no está abierto a comentarios

