BOCA Y TEVEZ VAN A COPAR BRASIL
Paradójico, pero real: Carlos Tevez, flamante jugador de Corinthians, empezará a despedirse de Boca en su país futuro. No será en el sitio exacto que habitará, en suelo paulista, es verdad. Pero en definitiva la esencia es la misma. Porque aquí es terreno gaúcho, pero también es Brasil. Justamente en esta ciudad desde donde voló al mundo tal vez el máximo símbolo actual de la pelota, Ronaldinho, el del Barcelona, comenzará Tevez a escribir su chau como más le gusta, con formato de desafío, buscando el pasaporte a la final de un torneo internacional como principal estrella de un Boca que sueña con levantar una copa en el epílogo de un año sin vueltas olímpicas.
La obsesión de Tevez es ser campeón de la Copa Sudamericana para irse ganador, envuelto en un manto de gloria, atenuando un eventual descontento de una parte de los hinchas por su decisión de abandonar Boca sí o sí, y ya, aunque antes del último Superclásico contra River había asegurado que seguía hasta junio.
No es casual, entonces, que a Tevez se lo haya observado en el último ensayo de fútbol, el del lunes, con ganas, en plenitud, desequilibrante, goleador, bien Tevez. Habrá que ver cómo responde esta noche, desde las 20.45 (hora argentina), en el estadio Beira Rio, en un campo de dimensiones amplias, a la brasileña, ideal para que Carlitos aplique ese mix de potencia, habilidad y velocidad, ante un Internacional obligado a atacar por la necesidad de revertir el 2-4 padecido en la Bombonera y con tres delanteros reales, aunque Rafael Sobis bajaría unos metros para juntarse con los del medio.
Más allá de una ciudad que conoce detalles de su vida profesional y privada (según los primeros sondeos callejeros) y de los diarios locales que trataron su pase dedicándole breve espacio, lo espera a Tevez —y también a Boca— un partido que se supone estará rodeado por un clima caliente, alimentado por las declaraciones de Muricy Ramalho, técnico de Inter, quien justamente se había insultado con Carlitos en Buenos Aires, en pleno juego y que ayer declaró: “Si se desata la catimba (juego sucio, desleal) eso solamente beneficiará a Boca”.
¿Tevez será perseguido otra vez por Alvaro, quien allá lo marcó con extrema rudeza y nulo éxito? ¿O lo controlará Edinho, quien vuelve tras una expulsión —reemplaza a Sangaletti— y habló como si fuese a ser su custodia: “Hay que marcarlo de cerca, sin darle espacios. Ya marqué a Robinho y sé cómo marcar a Tevez.”
Tevez (ayer andaba con una leve molestia en el aductor derecho), según adelantó Jorge Benítez, contará con la ventaja de tener compañía importante arriba. Es que el Chino de nuevo apostará al mismo equipo y, en consecuencia, al tridente de ataque más esperado por Boca y menos utilizado por una multiplicidad de obstáculos. Al lado de Carlitos, por la franja derecha estará Guillermo Barros Schelotto y por el medio, Martín Palermo, a pesar del desgarro intercostal sufrido el miércoles en el primer duelo de la semifinal.
Es cierto que visitar a Internacional acarrea sus riesgos, porque cuenta con jugadores capaces de lastimar. Ya se vio en la Bombonera, antes de esa ráfaga goleadora que de repente sacó a Boca de la oscuridad. Pero también es real que Boca cuenta con razones para creer. Por la diferencia conseguida en el choque de ida. Por la experiencia en estas definiciones de varios referentes con gran currículum. Porque Boca siempre se clasificó cada vez que pisó Brasil con dos goles de ventaja. Y por las ansias de despedida gloriosa de un Tevez que jamás perdió en su nueva tierra y que no quiere despedirse con lágrimas de tristeza.
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