BOGGIANO, A UN PASO DE LA DESTITUCIÓN
El suspendido juez de la Corte Suprema de Justicia Antonio Boggiano vive por estos momentos su hora final. Acusado de pertenecer a la casi extinta “mayoría automática menemista” del tribunal, el Senado se prepara para destituirlo pasado mañana, cuando tiene previsto dictar sentencia y cerrar así siete meses de juicio político.
Según un sondeo realizado por LA NACION, tan sólo una docena de legisladores estarían dispuestos a votar por la exculpación, único fallo que le permitiría al juez continuar en el sitial en el que lo designó la Cámara alta en 1991 a instancias del entonces presidente Carlos Menem.
Las cuentas son lapidarias. Con tan sólo 12 legisladores en su favor, Boggiano no tiene esperanza alguna de evitar la destitución si se toma en cuenta que el quórum es de 37 senadores presentes y que para destituirlo será necesario el apoyo de los dos tercios en por lo menos uno de los 14 cargos que se le imputan.
Así, en una sesión con quórum estricto quienes impulsan la destitución de Boggiano ya tienen asegurada la proporción de votos que requiere la Constitución para apartar de la Corte a un magistrado: 25 votos en favor y 12 en contra.
El juez es consciente de que su permanencia en la Corte es una causa perdida. Ayer comparó su situación en el juicio político con la de un “enfermo terminal” (de lo que se informa por separado).
El grupo de senadores que votaría en favor de Boggiano se nutre de representantes de diferentes sectores políticos. En el justicialismo, Liliana Negre de Alonso (San Luis) y Eduardo Menem (La Rioja) apoyan al magistrado. En los hechos, ambos senadores ya no pertenecen a la bancada oficialista, pero no es este distanciamiento lo que motiva sus votos.
Negre de Alonso es miembro de la misma orden religiosa a la que pertenece Boggiano y no está dispuesta a destituir al hombre de mejor vínculo con el Vaticano que hoy tiene el tribunal. Por su parte, Menem fue el más ferviente opositor del enjuiciamiento a la Corte impulsado por Néstor Kirchner y desde ningún punto de vista avalará una estrategia que se basó en denunciar la supuesta interferencia del gobierno de su hermano Carlos en las decisiones del alto tribunal en los 90. Por eso votó en contra de la destitución de Eduardo Moliné O´Connor, en diciembre de 2003.
La misma conducta tuvo en aquel momento Sonia Escudero (PJ-Salta). Ahora repetiría aquel voto a contramano de la estrategia oficialista y pondrá así de manifiesto su distanciamiento con el kirchnerismo que impera en el bloque oficialista.
La gran duda del peronismo es cómo actuará Ramón Saadi, que viene votando en contra de las iniciativas del Poder Ejecutivo, molesto por la pretensión de Kirchner de controlar el PJ catamarqueño que domina en alianza con Luis Barrionuevo.
Cambio de rumbo
En el radicalismo impera un fuerte hermetismo sobre cómo votarían los senadores del segundo bloque en importancia y el principal de la oposición en la Cámara alta.
Sin embargo, voceros partidarios dicen que la bancada conducida por Mario Losada votará mayoritariamente por la destitución del juez. Aseguran que la situación interna del bloque es muy diferente de la que existía a fines de 2003, cuando la UCR defendió a Moliné en represalia por la negativa de la titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Cristina Fernández de Kirchner (PJ-Santa Cruz), a permitirle al mendocino Raúl Baglini excusarse de entender en el proceso.
“Este es otro bloque, ya no están [el ex presidente Carlos] Maestro ni Baglini”, afirmó un senador para explicar el giro de 180 grados que dará el radicalismo pasado mañana.
Sin embargo, hay por lo menos un senador que iría a contramano de sus correligionarios: Carlos Prades (UCR-Santa Cruz). “Carlos es así, vota siempre lo contrario de lo que proponen los Kirchner”, explicaron voceros radicales a LA NACION.
En el casillero de la duda se anota el santiagueño José Luis Zavalía. Se especula que terminaría apoyando a Boggiano sólo porque está molesto con el alineamiento de su gobernador, el radical Gerardo Zamora, con el Poder Ejecutivo Nacional.
Donde mayor adhesión recoge Boggiano es entre los bloques provinciales. La sanjuanina Nancy Avelín (Cruzada Renovadora) votaría por su exculpación, como ya lo hizo en el juicio a Moliné, motivada, en parte, por su marcado antikirchnerismo.
Otro senador dispuesto a favorecer al juez es el salteño Ricardo Gómez Diez, aunque en los últimos días corrió el rumor de que el representante del Partido Renovador podría faltar a la sesión.
Los representantes del Movimiento Popular Neuquino repetirían su conducta de diciembre de 2003: Pedro Salvatori votó en contra de la destitución de Moliné y hará lo mismo con Boggiano. Luz Sapag volvería a ausentarse.
Por último, hasta que Boggiano expuso su alegato final en el recinto, el jueves último, se daba por descontado que Ricardo Bussi (Fuerza Republicana-Tucumán) votaría contra la destitución.
Sin embargo, allegados al magistrado dicen que ahora votará por su destitución en represalia porque firmó el fallo que declaró inconstitucionales las leyes de punto final y de obediencia debida.
De ser así, también se abre la duda sobre cómo actuará su compañera de bancada, Delia Pinchetti de Sierra Morales.
Por Gustavo Ybarra
De la Redacción de LA NACION
Receso parlamentario
La destitución de Boggiano marcaría el punto final para la actuación del Senado hasta después de las elecciones. Así lo afirmaron a este diario dos legisladores justicialistas, quienes precisaron que tras la sesión prevista para pasado mañana la Cámara alta entrará en un virtual receso a la espera del resultado electoral del 23 del mes próximo. Esta decisión habría sido comunicada a todos los senadores justicialistas la semana pasada, luego de una reunión de bloque en la que también se fijó la estrategia del oficialismo hasta fin de año, que consiste en dejar para el año próximo todo tema “conflictivo”.
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