BOLIVAR 3 – BOCA 1: LA FALTA DE OXÍGENO, ESE ETERNO PROBLEMA
Tanto, pero tanto tanto insistió Carlos Bianchi con los benditos tubos de oxígeno que, como era de esperar, los tubos de oxígeno estuvieron presentes en la tardecita de La Paz. Desde que Boca pisó esta tierra tan cercana a las nubes siempre tuvo un tubo a mano. Valga la redundancia…
En el vestuario visitante del Hernando Siles aparecieron por primera vez los tubos. Allí fue donde, antes del partido y tras un último examen físico, Bianchi terminó de armar el equipo. El DT, que reconoció su falta de experiencia en partidos en la altura, llegó hasta aquí con una idea en mente, en la cual Guillermo Barros Schelotto e Iarley figuraban como titulares. Pero, un poco por intuición y otro poco por consejos del cuerpo médico, tras esos controles en el vestuario determinó que Matías Donnet y Carlos Tevez fueran titulares.
Un dato: cuando salieron a realizar el reconocimiento del campo de juego, ninguno de los jugadores del plantel sabía con certeza si sería titular o suplente. El único que tenía claro que no iba a estar ni siquiera en el banco era el Chipi Barijho.
Lo cierto fue que después de jugar apenas 45 minutos, Donnet fue el más afectado por la altura y hubo que oxigenarlo en el vestuario (la carita del enganche al salir del vestuario, rumbo al aeropuerto, lo decía todo). Otro que también sufrió —y bastante— fue el volante Javier Villarreal. Además, varios futbolistas terminaron con dolor de cabeza.
Volviendo a los tubos de oxígeno… También los hubo en el calentamiento previo, al lado del banco de suplentes y, por supuesto, al regresar al camarín luego de esos 90 minutos extenuantes.
Boca llegó a esta ciudad procedente de Santa Cruz de la Sierra. Lo hizo, como la mayoría de los equipos que suben desde el llano, unas horas antes del partido. Desde el aeropuerto, la delegación fue directamente al estadio: Boca conoció el Hernando Siles exactamente dos horas antes del inicio del partido ante el Bolívar.
Y allí, una vez en el vestuario, tuvo su primer encuentro con los tubos de oxígeno. Luego llegaron los controles, la decisión de incluirlos a Donnet y Tevez en lugar de Iarley y el Mellizo. Y el partido, por supuesto. Ese en el que Boca sufrió con la altura y, sobre todo, con el exigente Bolívar.
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