BOLIVIA BUSCA UNA SALIDA A SU CRISIS POLÍTICA EN UNA CUMBRE NACIONAL
Divididos en torno al futuro de la industria petrolera de su país, bolivianos de todos los sectores sociales darán esta tarde los primeros pasos en la búsqueda de un consenso para evitar que la crisis que sacude al gobierno de Carlos Mesa derive en una ola de violencia. Será en una “cumbre social nacional” a la que convocaron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDHB) y la Defensoría del Pueblo de Bolivia, con apoyo de la Iglesia.
La idea es unir a la oposición, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, empresarios y al propio presidente Mesa, quien todavía no confirmó su presencia pese a su insistencia en la necesidad de un diálogo entre toda la población.
“Los bolivianos tenemos que buscar la paz, llegar a un acuerdo, para que los extranjeros que vienen al país no nos vean enfrentados”. La tradicional iglesia de San Francisco, en el centro de La Paz, estaba colmada. Aunque afuera el clima era de una calma propia de domingo a la mañana, con chicos jugando a la pelota en la plaza y turistas comprando artesanías, el sacerdote hablaba en su sermón de la crisis del país y llamaba a los fieles a unirse para terminar con los cortes de ruta que paralizan Bolivia.
En la iglesia, en la calle, en los medios de comunicación, el tema ineludible en Bolivia por estos días es cómo terminar con la pelea que enfrenta a Mesa con los movimientos sociales encabezados por el líder cocalero y virtual jefe de la oposición, Evo Morales. A esto apunta la reunión que se hará hoy a las 15.30, donde “por primera vez en la historia del país se reunirán líderes locales y sindicales, empresarios y funcionarios del gobierno”, explicó a Clarín el titular de la APDHB, Sacha Llorenti.
“Será una primera reunión, no la única. Este es un intento de comenzar a resolver la crisis estructural del Estado”, agregó.
El primer tema en la lista de prioridades es la futura Ley de Hidrocarburos. Más concretamente, cuánto deben pagar al Estado boliviano las petroleras extranjeras que operan en este país. Este es el centro de la pelea entre Morales, que exige un 50% de regalías, y el gobierno, que habla de mantener el 18% de regalías que se pagan ahora, y crear impuestos por 32% sobre la producción de hidrocarburos.
En diálogo telefónico desde Cochabamba, Morales aseguró a Clarín que irá a la reunión. Pero no parece dispuesto a ceder en su reclamo.
“Vamos a participar con los movimientos sociales para convencer al gobierno de que lo único que puede garantizar que la mitad de las ganancias de nuestros recursos naturales se quede en el país es el 50% de regalías”, adelantó el cocalero y líder del Movimiento al Socialismo.
Hasta anoche no estaba claro si Mesa asistirá a la cumbre. Fuentes oficiales informaron este fin de semana que el presidente no había tomado una decisión, pues dependía de su apretada agenda.
Los representantes de las empresas, por su parte, anunciarán hoy si participan.
El resultado de esta cumbre será clave para decidir si mañana, martes, se trata en la Cámara de Diputados el punto más conflictivo de la Ley de Hidrocarburos o si se posterga hasta que se llegue a un consenso entre el gobierno y la oposición. Así lo deslizó el viceministro de Coordinación Gubernamental, Carlos Agreda, a radio Panamericana de La Paz, y lo confirmó Llorenti a esta enviada. Pero para Morales, esto significa “seguir postergando la ley”. Y reiteró la advertencia de “radicalizar las protestas”.
Mientras ayer el ritmo en La Paz era de tranquilidad, algunas rutas seguían bloqueadas por campesinos que apoyan a Morales, sobre todo en la zona del Chapare, en Cochabamba. El gobierno espera un acuerdo para que se levanten los piquetes, antes de iniciar acciones legales. Hoy se verá si es realmente posible el diálogo que proponen tanto Mesa como Morales desde hace una semana.
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