BOLIVIA: POLÉMICA LEY DE HIDROCARBUROS
Bolivia ya tiene nueva ley de hidrocarburos, tras la vigencia por 9 años de la legislación neoliberal del depuesto ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
La norma triplica la renta que recibirá el fisco nacional por la explotación de su enorme riqueza energética, petróleo pero especialmente gas. Esto significa que Bolivia recibirá a partir de hoy, cuando entra en vigencia la legislación, unos US$ 600 millones anuales de promedio, contra los casi 200 que percibía hasta ahora. Son cifras enormes en un país con un producto bruto de sólo 8.100 millones y una deuda externa de poco más de 5.000 millones.
La nueva ley fue aprobada de un plumazo por el jefe del Congreso, Hormando Vaca Diez, quien fustigó duro al presidente Carlos Mesa por no asumir él mismo esa obligación.
Anoche, Mesa habló al país, justificó que la responsabilidad por la ley era del Congreso y no de él y, para recuperar protagonismo, anunció un ambicioso plan económico y social con 50 decretos de obras públicas. Una forma de recordar que seguía siendo presidente y mantenía la iniciativa.
Ese esfuerzo por parte de este debilitado mandatario que al menos en dos oportunidades anteriores amenazó con renunciar, se comprende en un país marcado por graves tensiones que llevaron ayer al jefe del ejército, general César López, a advertir que “Bolivia está al borde de la desintegración” y llamó a “trabajar por la unidad nacional”. Según un informe de la privada radio Erbol, López reaccionó con ese discurso a un folleto que circuló entre los militares de un grupo autocalificado como “alfiles negros” que buscaría implantar un régimen similar al que encabezó el general Juan José Torres, en 1970, un centroizquierdista que fue derrocado en 1971 por el entonces coronel derechista Hugo Banzer Suárez. Torres escapó a Argentina, donde fue asesinado.
Envuelto así no en un mar de agua y sal del que carece sino por un océano de incertidumbre, por los vaivenes del presidente Mesa, Bolivia estuvo meses en vilo en torno a la legislación del gas, por cuyo cambio bregaba en un extremo el movimiento social y por mantenerlo sin modificaciones, en el otro las empresas extranjeras, que estos años acumularon una renta colosal pagando de impuestos menos que la Universidad Católica boliviana. Según analistas incluso del centro político del país, se trató de un grave desbalance atento a que Bolivia cuenta con la segunda napa sudamericana de gas, pero esa riqueza apenas beneficia al 0,8 por ciento de la población. El resto se calienta o cocina con leña o carbón.
La nueva ley agrega a las regalías del 18% que impuso Sánchez de Lozada (antes de él era 50%) otro impuesto directo de 32% también en boca de pozo y obliga a revisar los contratos.
Los empresarios salieron a protestar, pero con cautela. La Federación Empresaria de Cochabamba lamentó la decisión pero expresó respeto a la democracia. Con todo, se quejaron de que la carga tributaria total llegaría a 62% en sus cuentas.
Ronald Fessi, de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos en Santa Cruz de la Sierra, dijo a este enviado: “Sólo de regalías será ahora 50%, porque ese 32% es regalía encubierta.”
El analista Alvaro García Lineras, para quien los grandes grupos como Petrobras o Repsol se mostrarán molestos pero seguirán con lo que continúa siendo un enorme negocio, en tanto las inglesas o de Estados Unidos, sobre todo las que manejan uno ó dos pozos, posiblemente lleven a juicio el tema y abandonen inversiones, pues les resultará “excesivo” el impuesto total.
Para 2005 el negocio facturará US$ 1.100 millones, dijo el empresario Samuel Doria Medina, esto es 630 millones por gas y 438 en petróleo; por eso 50% de impuesto representarían para el Estado US$ 550 millones anuales o más de 600 considerando quizá todos los impuestos.
Ese es el dato a considerar para ver por qué el diputado izquierdista Evo Morales se mostró a favor de promulgar de una buena vez la ley, aunque propuso a futuro modificar 6 puntos, entre ellos volver a pedir 50% de regalías. Morales de nuevo aclaró que no quiere que Mesa renuncie.
El presidente esta debilitado. De ahí el plan que anunció anoche, que denominó “Bolivia Productiva y Solidaria” e incluyó un amplio proyecto de obras públicas, educación y sanidad.
La ley del gas pareciera quedar atrás y se viene ahora la Asamblea Constituyente y las autonomías. Ayer el Congreso, tras despachar velozmente la ley del gas, se abocó a discutir esos temas y el MAS dijo que su marcha, que arrancó ayer, tendrá ese asunto de eje, ya no el gas.
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