BOLIVIA VIVE UN HISTÓRICO TRASPASO DE PODER
En un clima de expectativa por tratarse del primer presidente aymara puro de la historia, diversas especulaciones por su afinidad con el presidente bolivariano Hugo Chávez y pronósticos de cambios drásticos al comienzo de su gestión, Evo Morales cubrió con la chompa (suéter) a rayas con la cual saludó a los mandatarios de España, Sudáfrica y China, durante su reciente gira por el exterior, una parte de las dudas sobre el perfil que tendrá su gobierno. E incluso sobre la identidad de sus ministros, una vez que terminen las ceremonias de asunción: desde hoy, tres juras en tres días.
Entre sus planes figura contar con 16 ministerios: creará los de Aguas y de Desarrollo Rural y repondrá los de Planeamiento y de Justicia. El presupuesto no le permite tener otros dos: Deportes y Cultura. También tiene intenciones de que el cargo de ministro sea denominado servidor, pero, para eso, debería ser reformada la Constitución. Un colaborador de Morales dijo a LA NACION que su primera impresión después de recibir informes técnicos de algunas carteras fue: “El Estado está divorciado de la sociedad”. Cuestionó, asimismo, los salarios escasos de los trabajadores de las áreas de salud y de educación.
Si no cambió Morales, el mundo, al menos, adquirió otra percepción de él. Con su remozado discurso de defensa de la propiedad privada después de haber estado en Venezuela, Cuba, España, Bélgica, Holanda, Francia, China, Sudáfrica, Brasil y la Argentina, la mera aceptación de una reunión con el subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Thomas Shannon, implica que ambas partes han cedido en algunas posiciones. Sobre todo, en las relativas a la erradicación de los cultivos de coca, leitmotiv de la campaña del MAS.
Corbataless
El estilo de la ropa de Morales ha desviado la atención de la política a la moda. En una recepción diplomática estaba todo el mundo con traje oscuro, camisa y corbata. A mitad de la velada, varios hombres fuertes del MAS se presentaron en la residencia del embajador extranjero que oficiaba de anfitrión con un aspecto informal que parecía que habían sido invitados a otra fiesta. Poco a poco, hasta un prefecto electo por Podemos, el partido de Jorge “Tuto” Quiroga, rival de Evo Morales, se quitó la corbata. En Bolivia, Yves Saint Laurent, Christian Dior y Pierre Cardin tienen un problema: el futuro presidente dijo que jamás iba a usar corbata.
En la ceremonia oficial de asunción, mañana, llevará camisa y saco; no corbata, según confiaron a LA NACION fuentes cercanas a él, ignorantes, en realidad, de la ropa que usará. Será más fácil hoy: a la ceremonia de coronación a la usanza indígena que se hará en las ruinas de Tiwanaku, a unos 70 kilómetros de La Paz, irá con un manto nuevo cuyo modelo no ha sido usado en diez siglos y que, en su momento, era exclusivo de la dinastía de los sacerdotes del Inti (sol) por reunir los motivos cósmicos, mágicos y andinos que reflejan la unidad de Oriente y Occidente. Pasado mañana, en Sucre, durante la jura de los prefectos (gobernadores) y de sus ministros, tampoco se pondrá corbata.
En la ceremonia de hoy, la primera en su tipo, Morales recibirá un báculo o bastón tallado con cabezas de cóndores hechos en oro ceremonial procedente de Consata (La Paz), basalto del Illimani, incrustaciones de plata pura de Potosí, bronce de Oruro y cobre de Corocoro; se lo entregarán en una caja de nogal del oriente boliviano.
La ciudad de Tiwanaku lleva el nombre de la cultura más antigua de América del Sur: tiene 27 siglos y medio. En la ceremonia, llamada “para el pueblo”, Morales se comprometerá con la Pachamama (madre tierra) y con el Tata Inti (padre sol), en un ritual que se hará sobre una huajta (mesa) y que será presidido por un kallaguaya (chamán), que contará con la asistencia de 24 mallkus (autoridades supremas). En Bolivia, a pesar de los rasgos de su gente, sólo hubo un vicepresidente indígena, Víctor Hugo Cárdenas, entre 1989 y 1993.
Conciliador con Bush
Los Estados Unidos, a pesar del discurso frecuente de Morales en contra de George W. Bush, condonaron a Bolivia una deuda de 230 millones de dólares. Mantienen, a su vez, programas de ayuda financiera por 100 millones de dólares por año e influencia en el FMI y el Banco Mundial. En danza están hoy 600 millones de dólares para la construcción de carreteras y planes de desarrollo rural, pedidos por el gobierno saliente de Eduardo Rodríguez.
“Nosotros queremos mantener nuestras relaciones con los Estados Unidos en un ámbito de soberanía y de dignidad -dijo Canelas, organizador de la campaña en la ciudad más cara a Morales, Cochabamba-. No aceptamos injerencias. Si ellos entienden esa posición, que es la misma que reclaman a otros países, no habrá problemas.”
La gira por el exterior cambió la actitud y el tono de Morales. Dejó de ser el líder opositor para convertirse en algo así como un oído atento a consejos y una mano tendida a ayudas. “Ahora nos toca cosechar el apoyo que tenemos afuera”, confió a LA NACION uno de sus íntimos, mientras procuraba explicar el eventual parecido con Lula antes de su asunción.
Dos diplomáticos coincidieron en señalar a LA NACION que, más allá del respeto que infunde el 54 por ciento que Morales obtuvo en las elecciones del 18 de diciembre, “piensa cambiar muchas cosas en poco tiempo, empezando por los embajadores”.
Como positivo, o astuto, advirtieron la posibilidad de reanudar la relación bilateral con Chile, interrumpida en 1978. La presencia del presidente Ricardo Lagos en el acto de mañana refleja, como en el caso de Shannon, que ambas partes han cedido en algunas posiciones, más allá de las palabras hirientes de la campaña o de la demonización de la corbata.
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