BOMBAS A BANCOS: YA NO HAY PRUEBAS FIRMES EN LA CAUSA
Las pistas que inicialmente se manejaron con respecto a la colocación y envío de artefactos explosivos a bancos de la ciudad de Santa Fe _hechos ocurridos a fines del año pasado_ parecen haber llegado a un punto muerto. En las últimas horas, el juez de Instrucción, Dardo Rosciani, dictó la falta de mérito para la única persona que continuaba involucrada en la causa.
Como se recordará, el magistrado había ordenado una pericia tendiente a mejorar la calidad de la filmación registrada por la cámara del cajero automático del Citibank, en la que aparecía el presunto sospechoso. Esta pericia se llevó adelante, pero estas imágenes -aun mejoradas_ no alcanzan el grado de certeza suficiente como para relacionar de este hombre con los hechos. Incluso, fuentes relacionadas con la causa revelaron que, en realidad, no parece ser la misma persona.
El 9 de diciembre de 2004, un artefacto explosivo detonó en el cajero del Citibank, mientras que otro similar fue desactivado a tiempo por la policía en el mismo lugar.
Horas después, un desconocido envió una falsa bomba al Banco Nación mediante un servicio de cadetería. Este hombre había sido detenido por la Policía Provincial en el ingreso al túnel subfluvial, poco después de este hecho.
En aquel momento, -y adelantándose a la resolución de la Justicia_ desde los máximos niveles policiales se dijo que ambos casos, el del banco Nación y el del Citibank, estaban resueltos. Sin embargo, poco después las pistas comenzaron a desgranarse.
De hecho, el principal testigo _aquel cadete que recibiera la caja para ser enviada al Nación_ no pudo reconocer al sospechoso, más allá de que se trata de un hombre con un rostro con rasgos muy particulares.
Lo único que quedaba hasta ahora en pie era la filmación del Citibank, en la que aparece un hombre peinado hacia atrás, de unos 40 años, con barba y camisa mangas corta.
Quienes investigaron lo ocurrido llegaron a la conclusión de que ambos casos _el del Citibank y el del Nación_ estuvieron vinculados. Esto es así porque con respecto al primero de los hechos, la policía informó públicamente que había desactivado un explosivo que contenía proyectiles calibre 32. Sin embargo, después se supo que estos proyectiles en realidad eran calibre 22.
Los que enviaron la caja al Nación estaban al tanto de este error _aunque la aclaración no se había hecho pública_, pues redactaron una carta en la que decía textualmente: “En ningún momento creímos que la Policía no podría diferenciar las balas (calibre) 22 que usamos con las 32 que dicen que usamos en el cartucho que dejamos sin detonar. Eso habla a las claras de lo que se puede esperar de ellos. Tampoco encontraron en sus peritajes los proyectiles disparados por el otro cartucho. Ese tipo de incapacidad es algo que nos hizo elegir a Santa Fe para esta operación”.
De no aparecer ahora nuevas pistas, se espera que Rosciani sobresea a quien fuera en algún momento considerado sospechoso, y de esa manera quede totalmente desvinculado de esta causa que tanta trascendencia tuvo.
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