BONDESÍO: "EL GOBERNADOR REUTEMANN SABE QUE TIENE SIEMPRE MI RENUNCIA AL ALCANCE DE LA MANO"
El ministro de Salud, Fernando Bondesío, todavía sufre el impacto del escándalo ocurrido en el Hospital Provincial. Ayer se reunió con el jefe de Cirugía, Semy Seineldín, a quien había confirmado en su cargo 24 horas después de haberlo querido sancionar. No descartó que las investigaciones puestas en marcha para conocer quién confundió formol con anestesia terminen con la intervención del centro de salud, pero también admitió: “El gobernador Reutemann sabe que tiene siempre mi renuncia al alcance de la mano”.
Bondesío consideró que lo ocurrido en un quirófano del hospital se trató de “un atentado perpetrado por mafias”. Y pidió una tregua de 20 días para esclarecer los hechos e incluso amenazó con intervenir el consejo de administración “si se ponen obstáculos” a la Justicia y a las auditorías internas.
Si bien no puso nombre y apellido a las supuestas mafias que operarían en el hospital, advirtió que “todos los delincuentes serán investigados”.
“Que nadie se oculte atrás de UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación) o ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), para mí no hay siglas que valgan”, aseveró.
El jueves 14 de este mes, a las 7.30, en los quirófanos del hospital un médico residente detectó que en uno de los frascos donde debía haber anestesia en realidad había formol. Si no hubiera mediado la rápida reacción del profesional, el paciente al que se estaba por operar hubiera muerto.
El jefe del área, Semy Seineldín, no estuvo ese día en Rosario y se le informó del episodio al día siguiente a última hora. Luego, comenzó a hacer las investigaciones del caso y el martes pasado (después del fin de semana largo) hizo la denuncia policial y también anotició a las autoridades hospitalarias.
La primera reacción de Bondesío fue la de separar a Seineldín de su cargo. Esto provocó una rebelión de la mayoría del personal y los profesionales del Provincial, incluso del director Patricio Campbell, quien aseguró que antes de firmar la orden del ministro renunciaba a su cargo.
Ayer, Bondesío se reunió con Seineldín, encuentro en el que acordaron trabajar en conjunto para esclarecer los hechos. “Hay que investigar todo, los gremios, los servicios, a todos. Ahora el hospital está con la luz roja prendida”, aseveró el ministro.
Con un ayuda memoria, el ingeniero repasó todos los hechos delictivos que sufrió el nosocomio desde 1991 a la fecha. Así dio cuenta del robo de 90 tubos de oxígeno; el incendio intencional en la administración; la desaparición de material quirúrgico; el desmantelamiento de la sala de dermatología; los sueldos cobrados de profesionales fallecidos; los problemas edilicios y de aparatología del servicio de neonatología y hace pocos meses del robo de gas oil, utilizado para un grupo electrógeno de emergencia, que también puso en riesgo la vida de los pacientes.
“Después de todo esto, no hay nadie preso ni que se lo haya echado por delito. Ahora vamos a dar una vuelta de página en la historia del Provincial”, sentenció.
El responsable legal y técnico del ministerio y dos sumariantes desembarcaron ayer en el hospital para tomar declaraciones a profesionales y trabajadores del centro de salud.
El nuevo escándalo no sólo puso al borde de la renuncia al director del hospital, sino también la continuidad en el cargo del propio Bondesío. El viernes pasado el gobernador Carlos Reutemann confió que esperará a que pasen las elecciones provinciales para decidir sobre el destino de su verborrágico ministro.
Lo cierto es que el propio Seineldín está cerca de jubilarse, aunque el profesional prometió que de ninguna manera el atentado quedará impune. “Yo me voy a jubilar, pero antes van a cambiar muchas cosas”, dicen que murmuró el médico tras la reunión de ayer.
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