BONDESÍO SALIÓ A RESPALDAR A LA DIRECCIÓN DE LA COLONIA OLIVEROS
El ministro de Salud de la provincia, Fernando Bondesío, avaló a la dirección de la colonia de Oliveros, de la cual depende “todo lo que se haga en ese instituto”. Aclaró que ello consta en el convenio firmado con su par de Gobierno, Carlos Carranza, para el traslado de enfermos mentales peligrosos y menores con problemas de adicción alojados en comisarías y dependencias carcelarias. “Vamos a preservar el trabajo de la colonia y cualquier nuevo proyecto debe ser regido por la opinión de los especialistas”, aseguró Bondesío.
Evidentes problemas de comunicación del Estado, la lógica desconfianza en una sociedad que no resiste más palabras vacías y la sensibilidad de quienes trabajan con personas aún más sensibles se mezclaron con un problema a esta altura eterno: la emergencia carcelaria. El lunes apareció una nueva solución cuando Carranza anunció el envío, “en las próximas semanas”, de unos 40 menores con adicciones a Oliveros tras un convenio con Salud. No cayó bien en la colonia haberse enterado por los medios. Tres días pasaron para que la provincia explique los alcances de un acta de cuatro puntos. En realidad, el convenio no define nada más que una intención de dos ministerios de ponerse a trabajar para resolver un problema.
Ante el pedido de ayuda de Gobierno para abordar el problema de la salud mental y las adicciones dentro del sistema carcelario, Bondesío pidió un informe a la dirección de la colonia. “Ese escrito me dio parámetros para firmar el convenio marco, que en el artículo 2º dice que la colonia está a disposición siempre y cuando las actividades que se realicen sean canalizadas a través de la intervención y supervisión técnica y terapéutica de la dirección del instituto. Cualquier acción que se tome en el marco del acuerdo está sujeta a las autoridades de la colonia y de salud mental”.
Si bien ponderó el trabajo de la colonia no descartó que pueda haber en el predio un espacio para generar nuevos proyectos y esa es la razón por la cual firmó el convenio. “Oliveros está para mucho más si se generan los ámbitos adecuados, siempre según las pautas de la dirección. Habría que estudiar todo muy bien, porque es cierto que es un factor de temor e irritación tener un uniformado cerca de gente tan sensible como la población de la colonia”.
Lejos de polemizar con Carranza, Bondesío alabó los avances de su gestión sobre salud mental. Y para no ser menos que su colega de gabinete, también emitió su anuncio de despedida: el programa de Salud mental volverá a tener rango de dirección a partir del año próximo.
El convenio de la locura
El acta acuerdo interministerial consta de cuatro puntos:
Objeto: implementar un programa de contención, tratamiento y reinserción social de pacientes con adicciones detenidos en el marco de procesos judiciales.
Salud: pone a disposición las instalaciones de Oliveros con la supervisión de las autoridades de la colonia, quienes deben fijar las pautas de todas las actividades que se programen.
Gobierno: se compromete a realizar los aportes para financiar la implementación integral de las actividades, así como autorizar la prestación de servicios del personal con competencia en la materia.
Ejecución: ambas partes acuerdan la implementación sucesiva de actividades a través de actas complementarias al acuerdo en las cuales se detallarán alcances, obligaciones, destinatarios, plazos y cualquier otra información vinculada a la ejecución del convenio marco.
Este contenido no está abierto a comentarios

