Bonelli, en la gran previa de su casamiento con Cvitanich
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La modelo habló con Ciudad.com de su boda, que será este sábado 27 en San Nicolás: los famosos invitados y el particular consejo que le dio Paula Chaves.
El tan esperado 27 de diciembre se avecina y los sentimientos, matizados por la emoción y la ansiedad, están a flor de piel. Cecilia “Chechu” Bonelli (29) y Darío Cvitanich (30), padres de Lupe (1 año y 8 meses), están próximos a casarse, paso con el que reafirmarán su amor ante Dios y ante sus seres queridos, ya que celebraran su unión con una gran fiesta en un hotel de San Nicolás, ciudad de la que es oriunda ella.
Ciudad.com habló con la modelo para saber cómo se prepara para el gran día, donde “no faltarán las lágrimas, ¡pero serán positivas!”, según anticipa para Ciudad.com. Y la charla se dispara…
-¿Cómo estás viviendo la previa al casamiento?
-Bien, ¡un poco cansada! Soy una mina muy detallista, demasiado, te diría. Así que con todos los preparativos y, a medida que se va acercando la fecha, uno siempre piensa que le faltan más cosas. Aparte, Darío llegó hace un par de días y Lupe, con su padre a la distancia, que lo extrañaba mucho, estaba medio rebelde. Fue un mes complicado… Pero ya queda poquito y estoy tratando de disfrutar, de esperar el día tan ansiado de la mejor manera.
-Por lo que describís, se ve que Lupe fue absorbiendo todo el nerviosismo. ¿Darío está más tranquilo?
-Cuando la nena está conmigo está tremenda, rebelde, va de acá para allá, está como soy yo; y cuando está con Darío está tranquila, se sienta al lado del padre… Darío siempre me dice lo mismo, ‘que le trasmito todo’. Me dice: ‘Yo soy un pibe tranquilo y la nena está tranquila; vos sos una mina exaltada, y la nena está exaltada’.
-¿Charlaron con Lupe sobre el casamiento? ¿Qué lugar va a ocupar dentro de la ceremonia?
-Los protagonistas vamos a ser nosotros. Se habló en un momento de que Lupe lleve los anillos, pero todavía es muy chiquita, se puede largar a llorar y, la verdad, es que queremos que sea un momento muy nuestro, de los dos.
-¿Qué características va a tener la boda?
– Decidimos que sea en mi ciudad, San Nicolás, porque Darío tiene mucha familia en Baradero y en San Nicolás hay un hotel muy lindo, donde vamos a hacer la fiesta y queda a 100 kilómetros de Baradero. Es un punto de encuentro. Sobre cómo va a ser la fiesta, te anticipo que será muy al estilo mío. De hecho, cuando repartí las tarjetas el comentario fue: ‘Es muy Chechu’, porque es muy al detalle, tiene esa cosita distinta… y yo soy siempre así, ¡en todo! El casamiento va a ser igual, porque está todo muy pensado: desde cómo vas a tomar tu trago, hasta cómo va a estar presentada la mesa, con una frase para cada persona. Va a estar todo muy en el detalle, y los que vayan a presenciar el casamiento son personas muy importantes en nuestra vidas, no hay compromisos. Es gente que queremos que esté y ellos van a entender el mensaje.
-Dentro de esas personas imagino que habrá más de un famoso. Vos sos amiga de Paula Chaves, Mery del Cerro…
-Hay mucha gente invitada, pero es una fecha donde comienzan las temporadas teatrales y se van a pasar las fiestas afuera. Paulita (Chaves) está invitada, pero Pedro ya está en Villa Carlos Paz y se le complica su venida junto a él; también somos muy amigos de Gime Accardi y Nico Vázquez, pero ella está haciendo teatro en Mar del Plata, así que tampoco van a poder venir; y la China (Suárez) que se fue a España… La verdad es que hay gente que nosotros queremos muchísimo que no va a poder estar.
-La fecha es un poco complicada, se podían preveer algunas ausencias…
-Sí, pero si nos poníamos a pensar en una fecha que todo el mundo pudiera no nos casábamos más. Es una fecha que nosotros elegimos, y el que podía, podía. Yo tenía ganas de casarme en verano y son las vacaciones más cortas de Darío… Pero elegimos esa fecha que justo coincidió con el día que bautizamos a Lupe, el año pasado.
-Siguiendo con lo emotivo, ¿qué encontraste en Darío para elegirlo como padre de tu hija y ahora para que sea tu marido?
-Encontré lo que sueña toda mujer: a su príncipe azul y al hombre de su vida. Darío es una persona perfecta en todo aspecto. Bueno, no en todo aspecto (risas)… porque todos tenemos algún que otro defecto. Pero casi en un ciento por ciento es un hombre perfecto, porque es muy compañero, un gran sostén, una persona que me escucha. El amor de mi vida. En él encontré lo que siempre soñé y deseé, todo está personificado en él.
-En muchas notas decías que tu mayor sueño era formar una familia, y la formaste. ¿Con qué otras cosas soñás?
-Justo estaba hablando de esto con unos amigos, y les decía que si hay algo que deseo es volver a retomar mi trabajo, que es algo que realmente amo. Pero bueno, son prioridades las que uno se va poniendo en la vida, y yo elegí a mi familia, seguir a mi pareja. Yo decidí eso y trato de serle fiel a mis convicciones… El día de mañana volveré a la Argentina y podré retomar mi carrera. Espero que no sea tarde, porque todos sabemos que uno se va y deja un lugar que puede ser ocupado por otro. Pero si uno deja una huella, deja una marca, cuando vuelva puedo encajar otra vez.
-Vos formaste tu familia en Francia y no viajaste ni para desfiles ni para conducir, y menos para sumarte al Bailando; te abocaste 100% a la familia…
-Sí, en nuestra pareja hay una típica frase muy clara: ‘Hoy por ti, mañana por mí’. Darío me entiende. Y eso también es lindo en una pareja, el poder compartir y decir: ‘Hoy es tu turno, mañana será el mío’.
-En este plan familiar, ¿está pensado darle un hermanito a Lupe?
– Tenemos ganas de ampliar la familia, ¡pero viste cómo es la carrera del futbolista! Darío tiene seis meses más en Francia y, la verdad, prefiero pensar más las cosas. Decir: ‘Bueno, nos quedamos; o si nos vamos, a dónde nos vamos, por cuánto tiempo…’. Prefiero hacer las cosas bien y tranquila, porque la llegada de Lupe fue con mucho amor y muy ansiada. Justo se dio que me enteré de la noticia de mi embarazo en otro país, y no es que fue un caos, pero fue un shock, era todo nuevo. Un embarazo en otro país, otro idioma… Así que el próximo, que va a venir cuando tenga que venir y cuando Dios mande, prefiero estar más organizada.
-¿Va a haber luna de miel?
-Es un tema que le toqué a Darío, y el me dijo: ‘¿Qué?, ¿qué querés? (Risas)’. Es difícil, pero estaría bueno poder tomarnos una semanita de luna de miel solos. Así que sí, yo creo que en algún momento va a haber, nos merecemos una luna de miel. Pero no está planeado ni elegido el lugar.
-Por último, ¿cómo imaginas que va a ser el momento en que estés cara a cara a Darío, casándose? ¿Creés que van a haber lágrimas?
-Hace poco estuve con Paulita y ella me aconsejó que cuando ingrese a la iglesia no le saque la mirada de encima a Darío. Ella cuando se abrieron las puertas de la iglesia y entró, miró fijo a Pedro, y Pedro a ella, y dice que fue el momento más lindo de su vida. Así que seguiré su consejo, que me pareció hermoso. Porque uno con los nervios por ahí se pone a mirar quién vino, quién no vino y se distrae. Pero sí, lágrimas van a haber porque las emociones y los recuerdos florecen. Yo tengo la ausencia de mi mamá, él la de su padre, y son momentos en que las emociones salen. Además, siendo la única mujer y la más chica de la familia, es la primera y única vez que mi papá va a entrar a la iglesia con su hija… Así que sí, van a haber lágrimas de emoción y de felicidad. Y, más allá de las ausencias, sabemos que ellos siempre están acompañándonos.
Fuente: Ciudad.com
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