BORDÓN, UN CONOCIDO DE WASHINGTON
A dos días del encuentro entre los presidentes Kirchner y Bush, el flamante embajador argentino ante los estados Unidos, José Octavio Bordón, presentará hoy sus cartas credenciales ante el secretario de Estado, Colin Powell. El acto, que tendrá lugar en el piso séptimo del Departamento de Estado, fue adelantado para que Bordón pueda asistir oficialmente al encuentro. Es decir, será un acto de urgencia muy inusual.
Bordón conoce a Powell desde 1997, cuando estaba en Washington desarrollando la beca Eisenhower. Profundizó su relación en el 98, cuando era asesor del BID en Educación, y durante la reciente visita de Powell a Buenos Aires la consolidó. Ambos aprovecharán el acto de presentación de credenciales para limar la agenda del encuentro entre Kirchner y Bush.
Inicialmente, el cambio de embajadores argentinos ante la Casa Blanca tuvo un impacto muy negativo en el Departamento de Estado. Nadie podía entender por qué el embajador Eduardo Amadeo era reemplazado pese a que sólo había permanecido en su puesto menos de seis meses. Amadeo tenía muy buenas relaciones con todos los funcionarios del gobierno de Bush que se ocupan de Argentina. Sin embargo, la inquietud provocada por su partida se disipó instantáneamente cuando se supo que el reemplazante de Amadeo sería Bordón.
Bordón es un viejo conocido de Washington. En 1992, pasó un año en el Wilson Center, un centro de investigación ligado al Partido Demócrata, y en la Universidad de Georgetown. Es miembro del Diálogo Interamericano, un think tank bipartidario que se dedica a fomentar las relaciones entre Estados Unidos y América latina desde hace años. Allí, Bordón trabajó además durante dos años en la Fuerza de Tarea para la educación, la equidad y la competitividad económica en las Américas. Pero no sólo eso. Bordón trabajó durante muchos años como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, don de tiene excelentes contactos y es amigo personal de su presidente.
Bordón ha dado frecuentemente conferencias en muchos foros de Washington. Su mujer, Mónica, también es muy apreciada en Washington y le acaban de ofrecer un puesto para enseñar en la Georgetown University. Ambos llegaron la semana pasada a Washington, donde el anuncio de que la Casa Blanca había decidido invitar el presidente Néstor Kirchner para el miércoles los tomó por sorpresa.
Nunca antes a un embajador argentino le tocó llegar a Washington y tener que organizar una visita tan importante. Afortunadamente, Bordón conoce bien el funcionamiento de la burocracia del gobierno norteamericano. Entre las múltiples comunicaciones con el canciller Rafael Bielsa, que se encuentra en Lisboa, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que está en Buenos Aires, e incluso con el propio presidente Kirchner, Bordón está que no duerme. A todo eso hay que sumarle todos los llamados telefónicos con la oficina de Tom Shanon, el encargado de América latina en el Consejo Nacional de Seguridad, que es el que se está ocupando de la organización del encuentro por parte de los norteamericanos.
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